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Entonces Tobit terminó de dar gracias. Tenía cincuenta y ocho años cuando perdió la vista. Después de ocho años, la recuperó. Dio limosnas y temió al Señor Dios cada vez más, y le dio gracias.
Ya había envejecido mucho; y llamó a su hijo con los seis hijos de su hijo, y le dijo: “Hijo mío, toma a tus hijos. Mira, he envejecido y estoy listo para partir de esta vida. Ve a Media, hijo mío, porque creo firmemente en todas las cosas que el profeta Jonás habló de Nínive, que será derrocada, pero en Media habrá más bien paz por un tiempo. Nuestros parientes serán esparcidos en la tierra lejos de la buena tierra. Jerusalén quedará desolada, y la casa de Dios en ella será quemada, y quedará desolada por un tiempo. Dios volverá a tener misericordia de ellos, y los traerá de vuelta a la tierra, y edificarán la casa, pero no será como la primera casa, hasta que se cumplan los tiempos de aquella era. Después regresarán de los lugares de su cautiverio, y edificarán Jerusalén con honor. La casa de Dios será edificada en ella para siempre con un edificio glorioso, tal como los profetas hablaron acerca de ella. Y todas las naciones se volverán para temer verdaderamente al Señor Dios, y enterrarán sus ídolos. Todas las naciones bendecirán al Señor, y su pueblo dará gracias a Dios, y el Señor exaltará a su pueblo; y todos los que aman al Señor Dios en verdad y justicia se regocijarán, mostrando misericordia a nuestros parientes. Y ahora, hijo mío, parte de Nínive, porque esas cosas que el profeta Jonás habló ciertamente se cumplirán. Pero tú debes guardar la ley y las ordenanzas, y mostrarte misericordioso y justo, para que te vaya bien. 10 Entiérrame decentemente, y a tu madre conmigo. No te quedes en Nínive. Mira, hijo mío, lo que Amán le hizo a Ajicar, quien lo había sustentado; cómo lo llevó de la luz a las tinieblas, y toda la recompensa que le dio. Ajicar fue salvado, pero el otro recibió su recompensa, y descendió a las tinieblas. Manasés dio limosnas, y escapó del lazo de muerte que le habían tendido; pero Amán cayó en el lazo y pereció. 11 Y ahora, hijos míos, considerad lo que hace la limosna, y cómo la justicia libera”.
Mientras decía estas cosas, exhaló el espíritu en el lecho; y tenía ciento cincuenta y ocho años de edad. Tobías lo enterró magníficamente. 12 Cuando Ana murió, la enterró con su padre. Pero Tobías partió con su esposa y sus hijos a Ecbatana, a casa de Ragüel, su suegro, 13 y envejeció con honor, y enterró a su suegro y a su suegra magníficamente, y heredó sus posesiones, y las de su padre Tobit. 14 Murió en Ecbatana de Media, a la edad de ciento veintisiete años. 15 Antes de morir, se enteró de la destrucción de Nínive, la cual Nabucodonosor y Asuero tomaron cautiva. Antes de su muerte, se regocijó por Nínive.