21
Nacimiento de Isaac
Promesa: Génesis 17:19–21; 18:10–14.
1 Jehová atendió a Sara tal como había dicho, y Jehová hizo por Sara lo que había prometido. 2 Sara concibió y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había señalado. 3 Abraham llamó Isaac a su hijo, el que Sara le había dado a luz. 4 Abraham circuncidó a su hijo Isaac a los ocho días de nacido, tal como Dios le había mandado. 5 Abraham tenía cien años cuando nació su hijo Isaac. 6 Sara dijo: «Dios me ha hecho reír; todo el que lo oiga reirá conmigo». 7 Y añadió: «¿Quién le habría dicho a Abraham que Sara amamantaría hijos? ¡Pues le he dado un hijo en su vejez!».
La salida de Agar e Ismael
Relación: Gálatas 4:21–31.
8 El niño creció y fue destetado. El día en que Isaac fue destetado, Abraham celebró un gran banquete. 9 Sara vio que el hijo de Agar la egipcia, el que ella le había dado a Abraham, se burlaba. 10 Entonces le dijo a Abraham: «Expulsa a esta esclava y a su hijo, porque el hijo de esta esclava no compartirá la herencia con mi hijo, con Isaac». 11 Esto disgustó mucho a Abraham, porque se trataba de su hijo. 12 Pero Dios le dijo a Abraham: «No te angusties por el muchacho ni por tu esclava. Escucha todo lo que Sara te diga, porque por medio de Isaac se reconocerá tu descendencia. 13 También del hijo de la esclava haré una nación, porque es tu descendiente».
Agar e Ismael en el desierto
14 Abraham se levantó temprano por la mañana, tomó pan y un odre de agua y se los dio a Agar, poniéndoselos sobre el hombro. Le entregó también al muchacho y la despidió. Ella se marchó y anduvo errante por el desierto de Beerseba. 15 Cuando se acabó el agua del odre, dejó al muchacho debajo de uno de los arbustos. 16 Luego fue a sentarse enfrente, a unos cien metros de distancia, porque se decía: «No quiero ver morir al muchacho». Se sentó enfrente y se echó a llorar en voz alta. 17 Dios oyó la voz del muchacho, y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo y le dijo: «¿Qué te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha oído la voz del muchacho allí donde está. 18 Levántate, alza al muchacho y sostenlo con tu mano, porque haré de él una gran nación». 19 Entonces Dios le abrió los ojos y ella vio un pozo de agua. Fue, llenó el odre de agua y dio de beber al muchacho. 20 Dios estaba con el muchacho, que creció y vivió en el desierto y llegó a ser arquero. 21 Vivió en el desierto de Parán, y su madre le consiguió una esposa de la tierra de Egipto.
Pacto entre Abraham y Abimelec
Relato relacionado: Génesis 26:26–33.
22 En aquel tiempo, Abimelec y Ficol, jefe de su ejército, le dijeron a Abraham: «Dios está contigo en todo lo que haces. 23 Ahora júrame aquí por Dios que no me engañarás a mí ni a mis hijos ni a mis nietos. Muéstrame a mí y a la tierra donde has vivido como extranjero la misma lealtad que yo te he mostrado». 24 Abraham respondió: «Lo juro».
El acuerdo sobre el pozo de Beerseba
25 Pero Abraham le reclamó a Abimelec por un pozo de agua del que los siervos de Abimelec se habían apoderado por la fuerza. 26 Abimelec respondió: «No sé quién hizo eso. Tú no me lo habías dicho, y yo no había oído nada al respecto hasta hoy». 27 Entonces Abraham tomó ovejas y ganado vacuno y se los dio a Abimelec, y ambos hicieron un pacto. 28 Abraham apartó siete corderas del rebaño. 29 Abimelec le preguntó: «¿Qué significan estas siete corderas que has apartado?». 30 Él respondió: «Acepta de mi mano estas siete corderas, para que sean testimonio de que yo cavé este pozo». 31 Por eso llamó Beerseba a aquel lugar, porque allí los dos hicieron un juramento. 32 Después de hacer el pacto en Beerseba, Abimelec y Ficol, jefe de su ejército, se levantaron y regresaron a la tierra de los filisteos. 33 Abraham plantó un tamarisco en Beerseba e invocó allí el nombre de Jehová, el Dios eterno. 34 Abraham vivió como extranjero en la tierra de los filisteos durante mucho tiempo.