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Isaac envía a Jacob a buscar esposa
Génesis 27:46
1 Isaac llamó a Jacob, lo bendijo y le ordenó: «No tomes por esposa a una de las hijas de Canaán. 2 Levántate y ve a Padán-aram, a casa de Betuel, el padre de tu madre, y toma allí por esposa a una de las hijas de Labán, el hermano de tu madre. 3 Que Dios Todopoderoso te bendiga, te haga fructificar y te multiplique, hasta que llegues a ser una comunidad de pueblos. 4 Que te conceda la bendición de Abraham, a ti y a tu descendencia contigo, para que poseas la tierra donde has vivido como extranjero, la que Dios dio a Abraham». 5 Isaac despidió a Jacob, y este fue a Padán-aram, a Labán, hijo de Betuel el arameo y hermano de Rebeca, la madre de Jacob y Esaú.
El nuevo matrimonio de Esaú
6 Esaú vio que Isaac había bendecido a Jacob y lo había enviado a Padán-aram para tomar de allí una esposa. Al bendecirlo, le había ordenado: «No tomes por esposa a una de las hijas de Canaán». 7 También vio que Jacob había obedecido a su padre y a su madre y se había ido a Padán-aram. 8 Esaú comprendió que las hijas de Canaán no eran del agrado de Isaac, su padre. 9 Entonces fue a Ismael y tomó por esposa a Mahalat, hija de Ismael, hijo de Abraham, y hermana de Nebaiot, además de las esposas que ya tenía.
El sueño de Jacob en Betel
Juan 1:51
10 Jacob salió de Beerseba y se dirigió a Harán. 11 Llegó a cierto lugar y pasó allí la noche, porque el sol se había puesto. Tomó una de las piedras de aquel lugar, la puso a su cabecera y se acostó allí. 12 Soñó con una escalera apoyada en la tierra, cuyo extremo llegaba hasta los cielos. Los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. 13 Jehová estaba de pie en lo alto de ella y dijo: «Yo soy Jehová, el Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Isaac. La tierra sobre la que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. 14 Tu descendencia será como el polvo de la tierra. Te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur. En ti y en tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra. 15 Yo estoy contigo y te guardaré por dondequiera que vayas, y te haré volver a esta tierra. No te abandonaré hasta haber cumplido lo que te he dicho». 16 Jacob despertó de su sueño y dijo: «Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía». 17 Tuvo temor y dijo: «¡Qué temible es este lugar! No es otra cosa que la casa de Dios y la puerta de los cielos».
La piedra y el voto de Jacob
18 Jacob se levantó temprano por la mañana, tomó la piedra que había puesto a su cabecera y la erigió como columna. Luego derramó aceite sobre ella. 19 Llamó a aquel lugar Betel, aunque antes la ciudad se llamaba Luz. 20 Jacob hizo este voto: «Si Dios está conmigo y me guarda en este camino que estoy recorriendo, y me da pan para comer y ropa para vestir, 21 y regreso en paz a la casa de mi padre, Jehová será mi Dios. 22 Esta piedra que he erigido como columna será casa de Dios, y de todo lo que me des te daré sin falta la décima parte».