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Predicación de Juan el Bautista
Relatos relacionados: Marcos 1:1–8; Lucas 3:1–18; Juan 1:19–28.
1 En aquellos días apareció Juan el Bautista, predicando en el desierto de Judea 2 y diciendo: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado». 3 Él es aquel de quien se habló por medio del profeta Isaías: «Voz del que clama en el desierto: “Preparen el camino del Señor; enderecen sus senderos”». 4 Juan llevaba ropa de pelo de camello y un cinturón de cuero alrededor de la cintura. Su alimento eran langostas y miel silvestre. 5 Entonces acudían a él Jerusalén, toda Judea y toda la región del Jordán, 6 y él los bautizaba en el río Jordán mientras confesaban sus pecados.
7 Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a su bautismo, les dijo: «¡Cría de víboras! ¿Quién les advirtió que huyeran de la ira que viene? 8 Den, pues, fruto digno del arrepentimiento. 9 No piensen decirse a sí mismos: “Tenemos a Abraham por padre”. Porque les digo que de estas piedras Dios puede levantar hijos a Abraham. 10 El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles. Por eso, todo árbol que no da buen fruto es cortado y arrojado al fuego.
11 Yo los bautizo en agua para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí es más poderoso que yo; no soy digno de llevarle las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y en fuego. 12 Tiene en la mano su pala de aventar; limpiará por completo su era y recogerá su trigo en el granero, pero quemará la paja con fuego que no se apaga».
El bautismo de Jesús
Relatos paralelos: Marcos 1:9–11; Lucas 3:21–22. Testimonio relacionado: Juan 1:29–34.
13 Entonces Jesús vino de Galilea al Jordán, donde estaba Juan, para ser bautizado por él. 14 Pero Juan trataba de impedírselo, diciendo: «Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?». 15 Jesús le respondió: «Permítelo ahora, porque así nos corresponde cumplir toda justicia». Entonces Juan se lo permitió. 16 Después de ser bautizado, Jesús salió enseguida del agua. Los cielos se abrieron y vio al Espíritu de Dios que descendía como una paloma y venía sobre él. 17 Y una voz de los cielos dijo: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».