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El pueblo quebrantado pide la ayuda de Dios
Al músico principal; sobre Lirios. Testimonio. Mictam de David, para enseñar, cuando tuvo guerra contra Aram-Naharaim y contra Aram de Soba, y volvió Joab, y destrozó a doce mil de Edom en el valle de la Sal.
1 Oh Dios, nos has rechazado y quebrantado;
te has enojado.
¡Restáuranos!
2 Has hecho temblar la tierra y la has agrietado;
sana sus grietas, porque se tambalea.
3 Has hecho pasar a tu pueblo por cosas duras;
nos has dado a beber un vino que nos hace tambalear.
El estandarte y el rescate de los amados
Texto relacionado: Salmos 108:6–13
4 Has dado un estandarte a quienes te temen, para que sea alzado por causa de la verdad. Selah.
5 Para que tus amados sean librados, salva con tu mano derecha y respóndeme.
Dios afirma su autoridad sobre la tierra
6 Dios ha hablado en su santidad: «Me alegraré;
repartiré Siquem y mediré el valle de Sucot.
7 Mío es Galaad y mío es Manasés;
Efraín es el casco de mi cabeza y Judá es mi cetro.
8 Moab es la vasija en que me lavo;
sobre Edom arrojaré mi sandalia.
¡Filistea, grita a causa de mí!».
La necesidad de la ayuda divina
9 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada?
¿Quién me guiará hasta Edom?
10 ¿No has sido tú, oh Dios, quien nos ha rechazado?
Ya no sales, oh Dios, con nuestros ejércitos.
11 Danos ayuda contra el adversario, porque inútil es la salvación que ofrece el hombre.
12 Con Dios haremos proezas, y él pisoteará a nuestros adversarios.