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La sabiduría hizo que les fuera bien en sus trabajos por medio de un santo profeta.
 
Caminaron por un desierto sin gente,
y levantaron sus tiendas de campaña en lugares por donde no había ni camino.
Se enfrentaron a sus enemigos y lograron vencerlos.
Tuvieron sed, y te pidieron ayuda,
y les diste agua de la*Ver Deuteronomio 8:15; Salmos 114:8. piedra dura,
y el agua para calmar su sed salió de la pura roca.
Porque así como castigaste a sus enemigos,
así mismo ayudaste a tu gente cuando más lo necesitaba.
Cuando sus enemigos la pasaban mal con agua que parecía sangre
en lugar de un río con agua limpia corriendo,
para castigarlos por la orden de matar a los bebés,
tú les diste mucha agua cuando ya ni se lo esperaban,
mostrándoles, por la sed que pasaron,
cómo habías castigado a los que estaban en su contra.
Porque cuando los pusiste a prueba, aunque los corregiste con compasión,
se dieron cuenta de cómo sufrían los malvados al ser juzgados con coraje.
10 Porque a los tuyos los probaste como un papá que regaña a sus hijos;
pero a los otros los investigaste como un rey estricto que los condena.
11 Y es que, ya fuera de lejos o de cerca,
sufrían de la misma manera;
12 porque les llegó una tristeza doble,
y se ponían a llorar nomás de acordarse de lo que había pasado.
13 Porque cuando se enteraron de que gracias a sus castigos a los demás les iba bien,
reconocieron que era cosa del Señor.
14 Porque al que mucho antes habían echado a la calle y dejado a su suerte, ahora ya no se burlaban de él.
Al final de todo esto, se quedaron con la boca abierta,
dándose cuenta de que habían pasado sed de una forma muy distinta a los justos.
 
15 Pero como pago por sus locuras y cosas malas,
que los hicieron perderse y ponerse a adorar reptiles sin chiste y bichos asquerosos,
les mandaste un montón de animales salvajes para castigarlos,
16 para que aprendieran que uno recibe su castigo con las mismas cosas con las que peca.
17 Porque a tu mano todopoderosa,
que creó el mundo de la pura nada,
no le faltaban formas de mandarles un montón de osos o leones bravos,
18 o animales salvajes nuevos que nadie conocía, llenos de coraje,
de esos que echan lumbre por la boca,
o que avientan humo,
o que echan chispas que dan miedo con los ojos;
19 que no solo tenían la fuerza para acabarlos,
sino que nomás de verlos del puro susto se podían morir.
20 Y hasta sin esos animales, de un puro soplido podrían haber caído muertos,
perseguidos por la Justicia, y desparramados por el aire de tu poder;
pero tú arreglaste todo poniéndole medida, número y peso a las cosas.
 
21 Porque tú tienes una fuerza increíble todo el tiempo.
¿Y quién le va a poder ganar al poder de tu brazo?
22 Porque el mundo entero delante de ti es como un granito de arena en la báscula,
y como una gotita de rocío que cae en la tierra en la mañana.
23 Pero tú le tienes compasión a todos, porque tienes poder para hacer lo que sea,
y te haces de la vista gorda con los pecados de la gente para darles chance de arrepentirse.
24 Porque tú quieres a todas las cosas que existen,
y no le tienes asco a nada de lo que hiciste;
porque si odiaras algo, pues nunca lo hubieras creado.
25 ¿Cómo podría durar algo si tú no quisieras?
¿O cómo se podría conservar algo si tú no lo hubieras llamado?
26 Pero tú perdonas todo, porque todo es tuyo,
Señor Soberano, tú que amas a los que tienen vida.

*11:4 Ver Deuteronomio 8:15; Salmos 114:8.