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Advertencias contra la idolatría de Canaán
Texto relacionado: Éxodo 34:11–17.
1 «Cuando Jehová tu Dios te haga entrar en la tierra adonde vas para poseerla y expulse de delante de ti a muchas naciones —los hititas, los gergeseos, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos, siete naciones más numerosas y más fuertes que tú—, 2 y Jehová tu Dios las entregue delante de ti y tú las derrotes, las consagrarás por completo a la destrucción. No harás pacto con ellas ni les mostrarás favor. 3 No emparentarás con ellas por matrimonio: no darás tu hija a su hijo ni tomarás su hija para tu hijo, 4 porque apartará a tu hijo de seguirme, y servirán a otros dioses. Entonces la ira de Jehová se encenderá contra ustedes y te destruirá pronto. 5 Así harán con ellas: derribarán sus altares, quebrarán sus columnas, cortarán sus postes de Asera y quemarán al fuego sus imágenes talladas.
Un pueblo santo para Jehová
6 Porque tú eres un pueblo santo para Jehová tu Dios. Jehová tu Dios te ha escogido para que seas su pueblo, su tesoro especial, entre todos los pueblos que hay sobre la faz de la tierra.
7 Jehová no puso su amor en ustedes ni los escogió por ser más numerosos que todos los pueblos, pues ustedes son el pueblo menos numeroso de todos. 8 Más bien, porque Jehová los amó y porque guardó el juramento que había hecho a sus padres, Jehová los sacó con mano fuerte y te rescató de la casa de esclavitud, de la mano de Faraón, rey de Egipto. 9 Reconoce que Jehová tu Dios, él es Dios, el Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia hasta mil generaciones con quienes lo aman y guardan sus mandamientos, 10 pero a quienes lo aborrecen les da el pago en su propia cara, para destruirlos. No hace esperar a quien lo aborrece; en su propia cara le da el pago. 11 Guardarás, pues, el mandamiento, los estatutos y las normas que yo te ordeno hoy cumplir.
Bendiciones de la obediencia
Textos relacionados: Levítico 26:3–13; Deuteronomio 28:1–14.
12 Si escuchan estas normas, las guardan y las cumplen, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres. 13 Te amará, te bendecirá y te multiplicará. Bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra: tu grano, tu vino nuevo, tu aceite, las crías de tus vacas y las crías de tus rebaños, en la tierra que juró a tus padres que te daría. 14 Serás bendecido más que todos los pueblos; no habrá entre los tuyos hombre ni mujer estéril, ni serán estériles tus animales. 15 Jehová apartará de ti toda enfermedad. No pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que conociste, sino que las pondrá sobre todos los que te aborrecen. 16 Consumirás a todos los pueblos que Jehová tu Dios te entrega; tu ojo no tendrá compasión de ellos. No servirás a sus dioses, pues eso te será una trampa.
Confiar ante pueblos más fuertes
17 Si dices en tu corazón: “Estas naciones son más numerosas que yo; ¿cómo podré desposeerlas?”, 18 no les temas. Recuerda bien lo que Jehová tu Dios hizo a Faraón y a todo Egipto: 19 las grandes pruebas que vieron tus ojos, las señales y los prodigios, la mano fuerte y el brazo extendido con que Jehová tu Dios te sacó. Así hará Jehová tu Dios con todos los pueblos a los que temes. 20 También enviará Jehová tu Dios avispas contra ellos, hasta que perezcan los que queden y los que se escondan de ti. 21 No te aterres ante ellos, porque Jehová tu Dios está en medio de ti, un Dios grande y temible. 22 Jehová tu Dios expulsará de delante de ti a estas naciones poco a poco. No podrás acabarlas de una vez, para que los animales del campo no se multipliquen contra ti. 23 Jehová tu Dios las entregará delante de ti y las llenará de gran confusión, hasta que sean destruidas. 24 Entregará a sus reyes en tu mano, y destruirás su nombre de debajo del cielo. Nadie podrá resistirte, hasta que los hayas destruido.
La idolatría y la codicia
25 Quemarán al fuego las imágenes talladas de sus dioses. No codiciarás la plata ni el oro que las recubren, ni los tomarás para ti, no sea que quedes atrapado por ellos, porque son una abominación para Jehová tu Dios. 26 No introducirás ninguna cosa abominable en tu casa, o quedarás consagrado a la destrucción como ella. La detestarás por completo y la aborrecerás por completo, porque está consagrada a la destrucción».