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La desobediencia en el huerto de Edén
Relaciones bíblicas: 2 Corintios 11:3; Romanos 5:12–19.
1 Ahora bien, la serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho, y le dijo a la mujer: «¿Así que Dios les ha dicho: ‘No coman de todo árbol del huerto’?» 2 La mujer le respondió a la serpiente: «Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, 3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, Dios ha dicho: ‘No coman de él, ni lo toquen, para que no mueran’». 4 Entonces la serpiente le dijo a la mujer: «Ciertamente no morirán; 5 sino que Dios sabe que el día que coman de él, sus ojos serán abiertos, y ustedes serán como Dios, conocedores del bien y del mal». 6 Entonces la mujer vio que el árbol era bueno para comer, que era un deleite para los ojos y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría. Así que tomó de su fruto y comió; y le dio también a su esposo que estaba con ella, y él comió. 7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron ceñidores.
Dios confronta a la pareja
8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba por el huerto a la brisa del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. 9 Entonces Jehová Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?». 10 Y él respondió: «Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo, y me escondí». 11 Y Él dijo: «¿Quién te hizo saber que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del que te ordené no comer?». 12 Y el hombre respondió: «La mujer que me diste por compañera, ella me dio del árbol, y comí». 13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: «¿Qué es esto que has hecho?». Y la mujer respondió: «La serpiente me engañó, y comí».
Las consecuencias de la desobediencia
 
14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente:
«Por cuanto has hecho esto, maldito serás más que todo el ganado y que todos los animales del campo.
Sobre tu vientre te arrastrarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.
15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella.
Él te aplastará la cabeza, y tú le herirás en el talón».
 
16 A la mujer le dijo:
«Aumentaré grandemente los dolores de tu embarazo;
con dolor darás a luz a tus hijos.
Tu deseo se dirigirá a tu esposo, y él te dominará».
 
17 Y al hombre le dijo:
«Porque escuchaste la voz de tu mujer y comiste del árbol del que te ordené diciendo: “No comerás de él”, maldita será la tierra por tu causa;
con penoso trabajo comerás de ella todos los días de tu vida.
18 Te producirá espinos y cardos, y comerás las plantas del campo.
19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado;
pues polvo eres, y al polvo volverás».
20 Y el hombre llamó a su mujer Eva, porque ella llegaría a ser madre de todos los vivientes. 21 Y Jehová Dios hizo para el hombre y para su mujer túnicas de piel, y los vistió.
El acceso al árbol de la vida queda cerrado
22 Y dijo Jehová Dios: «He aquí, el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal. Ahora, que no extienda su mano y tome también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre». 23 Entonces Jehová Dios lo envió fuera del huerto de Edén, para que labrara la tierra de la cual fue tomado. 24 Así que expulsó al hombre, y al oriente del huerto de Edén puso a los querubines y la llama de una espada que giraba para custodiar el camino al árbol de la vida.