29
Jacob llega a casa de Labán
Génesis 28:1–5
1 Jacob prosiguió su camino y fue a la tierra de los orientales. 2 Vio un pozo en el campo, con tres rebaños de ovejas echados junto a él, pues de aquel pozo se daba de beber a los rebaños. Una piedra grande cubría la boca del pozo. 3 Allí se reunían todos los rebaños; entonces hacían rodar la piedra de la boca del pozo, daban de beber a las ovejas y volvían a poner la piedra en su lugar, sobre la boca del pozo. 4 Jacob les preguntó: «Hermanos míos, ¿de dónde son?». Ellos respondieron: «Somos de Harán». 5 Les preguntó: «¿Conocen a Labán, nieto de Nacor?». Ellos respondieron: «Lo conocemos». 6 Jacob les dijo: «¿Está bien?». Respondieron: «Está bien. Mira, ahí viene Raquel, su hija, con las ovejas». 7 Él dijo: «Todavía queda mucho día; aún no es hora de recoger el ganado. Den de beber a las ovejas y llévenlas a pastar». 8 Ellos respondieron: «No podemos hasta que se reúnan todos los rebaños y retiren la piedra de la boca del pozo. Entonces daremos de beber a las ovejas». 9 Mientras aún hablaba con ellos, llegó Raquel con las ovejas de su padre, porque ella era pastora. 10 Cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán, hermano de su madre, y las ovejas de Labán, hermano de su madre, se acercó, hizo rodar la piedra de la boca del pozo y dio de beber a las ovejas de Labán, hermano de su madre. 11 Después Jacob besó a Raquel y se echó a llorar en voz alta. 12 Jacob le explicó a Raquel que era pariente de su padre y que era hijo de Rebeca. Ella corrió a contárselo a su padre. 13 Cuando Labán oyó la noticia de Jacob, el hijo de su hermana, corrió a recibirlo. Lo abrazó, lo besó y lo llevó a su casa. Jacob le contó a Labán todo lo ocurrido. 14 Labán le dijo: «Ciertamente eres hueso mío y carne mía». Jacob se quedó con él durante un mes.
Los matrimonios de Jacob con Lea y Raquel
15 Después Labán le dijo a Jacob: «¿Por ser mi pariente vas a servirme sin recibir nada? Dime cuál será tu salario». 16 Labán tenía dos hijas: la mayor se llamaba Lea, y la menor, Raquel. 17 Los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de bella figura y hermoso semblante. 18 Jacob amaba a Raquel, y dijo: «Te serviré siete años por Raquel, tu hija menor». 19 Labán respondió: «Es mejor dártela a ti que dársela a otro hombre. Quédate conmigo». 20 Así Jacob sirvió siete años por Raquel, y le parecieron unos pocos días, porque la amaba. 21 Después Jacob le dijo a Labán: «Dame a mi esposa, porque ya se ha cumplido mi tiempo, para que me una a ella».
El engaño en la boda
22 Labán reunió a todos los hombres del lugar y preparó un banquete. 23 Al anochecer tomó a Lea, su hija, y se la llevó a Jacob, y él se acostó con ella. 24 Labán dio a su hija Lea su sierva Zilpa para que fuera su criada. 25 Por la mañana, ¡resultó que era Lea! Jacob le dijo a Labán: «¿Qué me has hecho? ¿No te serví por Raquel? ¿Por qué me has engañado?». 26 Labán respondió: «En nuestro lugar no se acostumbra dar a la menor antes que a la primogénita. 27 Completa la semana de bodas de esta, y te daremos también a la otra por el servicio que me prestarás durante otros siete años». 28 Jacob hizo así y completó la semana de bodas de Lea. Entonces Labán le dio por esposa a Raquel, su hija. 29 Labán dio a su hija Raquel su sierva Bilha para que fuera su criada. 30 Jacob se acostó también con Raquel y amó a Raquel más que a Lea. Y sirvió a Labán otros siete años.
Los primeros hijos de Lea
Génesis 35:23–26
31 Jehová vio que Lea era menospreciada y abrió su vientre, pero Raquel era estéril. 32 Lea concibió y dio a luz un hijo, al que llamó Rubén, porque dijo: «Jehová ha visto mi aflicción; ahora mi esposo me amará». 33 Volvió a concebir y dio a luz un hijo. Dijo: «Jehová ha oído que soy menospreciada y me ha dado también este hijo». Y lo llamó Simeón. 34 Volvió a concebir y dio a luz un hijo. Dijo: «Ahora sí se unirá a mí mi esposo, porque le he dado tres hijos». Por eso recibió el nombre de Leví. 35 Volvió a concebir y dio a luz un hijo. Dijo: «Esta vez alabaré a Jehová». Por eso lo llamó Judá. Entonces dejó de dar a luz.