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La respuesta divina
Cuando Yo curaba a Israel se descubrió la iniquidad de Efraín y salieron a la luz las maldades de Samaria. Porque obran con engaño. El ladrón se mete por dentro, y la pandilla despoja por fuera. No reflexionan en su corazón que Yo tengo presentes todas sus perversidades. Sus propias acciones los cercaron y están delante de Mí. Alegran al rey con sus maldades, y a los príncipes con sus mentiras. Todos ellos son adúlteros. Son como horno encendido que el panadero solo deja de atizar desde el amasado hasta la fermentación. El día de nuestro rey, al calor del vino, los príncipes lo contaminaron. Él extendió su mano a los escarnecedores, Porque como a un horno acercaron su corazón a la intriga. Toda la noche dormita su ira. Por la mañana arde como llama de fuego. Todos arden como un horno, devoran a sus gobernantes. Todos sus reyes van a la caída. Pero entre ellos no hay quien clame a Mí.
Efraín se mezcló con los pueblos. Efraín es una torta no volteada. Le socavan su fuerza los extraños, pero él no se da cuenta. El cabello cano se esparce en él, pero él no se da cuenta. 10  La propia soberbia de Israel testifica en contra suya, pero ellos no se vuelven a Yavé su ʼElohim. A pesar de todo, no lo buscan.
11  Efraín es una paloma ingenua y atolondrada. Claman a Egipto, acuden a Asiria. 12  Tan pronto como Yo eche mi red sobre ellos, y como a pájaros los haré caer. Los atraparé tan pronto como escuche la bandada. 13  ¡Ay de ellos, porque se apartaron de Mí! ¡Destrucción sobre ellos, porque se rebelaron contra Mí! ¿Los redimiré cuando ellos me calumnian?
14  Aun cuando gimen en sus camas no claman a Mí de corazón. Se apartan de Mí y se reúnen para el trigo y para el vino. 15  Aunque Yo adiestré y fortalecí sus brazos, ellos piensan mal contra Mí. 16  Se vuelven, pero no a ʼElyón. Son como arco que yerra. Sus príncipes pues caerán a espada por la ira de su propia lengua. Esto será su escarnio en la tierra de Egipto.