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Arrepentimiento de Nínive
La Palabra de Yavé vino por segunda vez a Jonás: Levántate y vé a Nínive, la gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que Yo te daré.
Entonces Jonás se levantó y fue a Nínive, conforme a la Palabra de Yavé. Nínive era una ciudad muy grande de tres días de camino. Jonás entró en la ciudad. Caminó un día y proclamaba: Quedan 40 días y Nínive será destruida.
Los hombres de Nínive creyeron a ʼElohim, proclamaron ayuno y se cubrieron de tela áspera, desde el mayor hasta el menor.
Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, éste se levantó de su trono, se despojó de su manto, se cubrió de tela áspera y se sentó sobre ceniza. Proclamó y anunció en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes: ¡Que hombres y animales, bueyes y ovejas, no coman alguna cosa! ¡Que no se les dé alimento, ni beban agua! ¡Cúbranse de tela áspera tanto hombres como animales! ¡Clamen a ʼElohim fuertemente, y cambien de mente cada uno con respecto a su mal camino y al robo que hay en sus manos! ¿Quién sabe si ʼElohim desistirá y cambiará de parecer, se apartará del furor de su ira y no perezcamos?
10  ʼElohim vio lo que hicieron, cómo regresaron de su mal camino, y desistió del mal que dijo que les haría, y no lo hizo.