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Salmo de David cuando huía de su hijo Absalón
¡Oh Yavé, cómo se multiplicaron mis opresores!
Muchos son los que se levantan contra mí.
Muchos dicen de mí:
No hay salvación en ʼElohim para él. Selah* Selah. Probablemente piensen en esto.
 
Pero Tú, oh Yavé, eres escudo alrededor de mí,
Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
Clamé a Yavé con mi voz.
 
Yo me acosté y dormí,
Y desperté, porque Yavé me sustenta.
No temeré a decenas de millares de personas
Me sitien que alrededor.
 
¡Levántate, oh Yavé, sálvame, ʼElohim mío!
Porque Tú eres el que golpea a todos mis enemigos en la mejilla
Y quebrantas los dientes de los impíos.
La salvación corresponde a Yavé.
Sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah

*3:2 Selah. Probablemente piensen en esto.