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Al director del coro. Instrucción (Maskil) de los hijos de Coré
Como el venado anhela las corrientes de agua,
Así, oh ʼElohim, te anhela mi alma.
Mi alma tiene sed de ʼEL, del ʼElohim vivo.
¿Cuándo iré y apareceré ante ʼElohim?
Mis lágrimas fueron mi alimento día y noche,
Mientras me dicen todos los días:
¿Dónde está tu ʼElohim?
 
Me acuerdo de estas cosas,
Y derramo mi alma dentro de mí.
Porque yo marchaba con la multitud
Y la conducía a la Casa de ʼElohim
Con voz de júbilo y acción de gracias,
De una multitud en fiesta solemne.
 
¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y te turbas dentro de mí?
Espera a ʼElohim, porque aún lo alabaré.
¡Por la ayuda de su presencia!
 
Oh ʼElohim, mi alma está abatida dentro de mí.
Por tanto, me acordaré de Ti desde la tierra del Jordán,
Y desde las cumbres de Hermón, desde la montaña Mizar.
Un abismo llama a otro con la voz de tus cascadas,
Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.
 
De día Yavé enviará su misericordia,
Y de noche su canto estará conmigo,
Una oración al ʼEL de mi vida.
Diré a ʼEL: Roca mía, ¿por qué te olvidaste de mí?
¿Por qué ando enlutado a causa de la opresión del enemigo?
 
10 Como el que quebranta mis huesos,
Mis enemigos me afrentan
Mientras me dicen cada día:
¿Dónde está tu ʼElohim?
 
11 ¿Por qué te abates, alma mía, y gimes dentro de mí?
Espera a ʼElohim, porque aún lo alabaré.
¡Salvación mía y ʼElohim mío!