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¡El Señor reina! ¡Qué la tierra se alegre, y que las costas distantes se llenen de alegría!
Él está rodeado de nubes y densas tinieblas; su trono está fundado en la justicia y la verdad.
Las llamas le proceden, quemando a sus enemigos de cada lado.
Sus rayos de luz iluminan el mundo; la tierra observa y tiembla.
Las montañas se derriten como cera en la presencia del Señor, ante el Señor de toda la tierra.
Los cielos proclaman su bondad; todos ven su gloria.
Todos aquellos que adoran ídolos son humillados, todos los que están orgullosos de sus ídolos, porque todos los “dioses” se postran ante él.
Jerusalén oye esto y celebra; todos los pueblos de Judá están felices por tus juicios, Señor.
Porque tú, eres el más grande de todos, que gobierna sobre toda la tierra; tu posición está muy por encima de cualquier otro dios.
10 Tú, que amas al Señor, ¡Odia el mal! Porque él protege las vidas de todos los que le son leales, y los salva del poder de la gente mala.
11 La luz brilla* O, “se propaga”. sobre aquellos que hicieron el bien, llevando alegría a aquellos que vivieron con rectitud.
12 ¡Alégrate en el Señor, tú, que haces el bien, y agradécele por su naturaleza santa!

*97.11 O, “se propaga”.