15
1 “Pon mucha atención y háblales al oído a mi pueblo, diles las palabras de profecía que yo mismo te voy a poner en la boca”, dice el Señor.
2 “Y haz que las dejen por escrito en papel, porque son palabras fieles y verdaderas.
3 No te me asustes por las trampas que te quieran poner. Que no te quite el sueño que la gente no te crea o que hable mal de ti.
4 Porque a fin de cuentas, todos los que no crean se van a morir por su propia falta de fe.
5 “Pongan atención”, dice el Señor, “le voy a mandar desgracias a todo el mundo: guerras, hambres, muertes y destrucciones.
6 Porque la maldad ya agarró vuelo por todos lados, y sus cochinadas ya llegaron al tope.
7 Por eso”, dice el Señor,
8 “ya no me voy a quedar callado viendo toda la maldad que andan haciendo sin tantita vergüenza, y ya no les voy a pasar ni una de sus tranzas. Escuchen bien, la sangre de la gente buena e inocente me está pidiendo justicia a gritos, y las almas de los justos no me dejan de rogar.
9 Claro que les voy a hacer justicia”, dice el Señor, “y me voy a cobrar toda la sangre inocente que han derramado.
10 Fíjense nomás, a mi pueblo me los traen como ovejas directo al matadero. Ya no voy a dejar que se queden a vivir en la tierra de Egipto,
11 los voy a sacar de ahí a la brava, demostrando mi poder, y le voy a mandar plagas a Egipto igual que la otra vez, y voy a dejar su tierra hecha un desastre”.
12 Que llore Egipto y que tiemblen sus cimientos, por el castigo y la friega que Dios les va a acomodar.
13 Que lloren los campesinos que trabajan la tierra, porque las semillas no les van a dar nada, y sus árboles se van a echar a perder por las plagas, las granizadas y unos ventarrones espantosos.
14 ¡Pobre del mundo y de todos los que viven en él!
15 Porque la guerra y la destrucción ya los tienen encima, y se van a levantar naciones contra naciones para agarrarse a trancazos con las armas en la mano.
16 La gente andará toda alborotada, y se van a agarrar del chongo unos contra otros. De lo creídos que van a andar por su fuerza, les va a valer gorro su rey o los líderes más pesados.
17 La gente va a querer meterse a una ciudad y nomás no los van a dejar.
18 Por andar de alzados y orgullosos, las ciudades van a ser un caos, las casas se van a caer a pedazos, y todo el mundo andará muerto de miedo.
19 A nadie le va a tentar el corazón lastimar a su vecino; se van a meter a sus casas a punta de pistola a robarles lo que tengan, todo por la falta de comida y por la pura miseria.
20 “Fíjense bien”, dice Dios, “estoy mandando llamar a todos los reyes del mundo: a los de donde sale el sol, a los del sur, a los del oriente y a los del Líbano, para que se agarren del chongo entre ellos y se cobren todas las que se han hecho.
21 Así como ellos tratan hoy a mis elegidos, así mismito los voy a tratar yo, y les voy a pagar con la misma moneda”. El Señor Dios dice:
22 “Mi mano derecha no se va a tentar el corazón con los pecadores, y mi espada no va a dejar en paz a los que andan matando gente inocente por el mundo.
23 El fuego que salió de mi coraje ya desbarató los cimientos de la tierra, y a los pecadores me los hizo como paja quemada.
24 ¡Pobres de los que andan pecando y pasándose mis reglas por el arco del triunfo!”, dice el Señor.
25 “No les voy a tener lástima. ¡Váyanse por su camino, hijos rebeldes! ¡Y no me anden ensuciando mi santuario!”
26 Porque el Señor tiene bien checados a todos los que le fallan, y a todos esos los va a mandar directito a la muerte y a la destrucción.
27 Ahorita ya el mundo entero está lleno de desgracias, y ahí se van a tener que quedar; porque Dios no los va a sacar del apuro, ya que se la pasaron pecando contra él.
28 ¡Miren nomás qué visión tan espantosa viene asomándose desde el oriente!
29 Las naciones de los dragones de Arabia van a salir con un montón de carros de guerra. Desde el día que arranquen, el ruido que hacen se va a oír por todo el mundo, para que todos los que los escuchen se mueran de pánico y tiemblen.
30 También los carmonios van a salir fúricos, como jabalíes salvajes saliendo del monte. Se van a dejar venir con todo, se van a agarrar a trancazos con ellos, y le van a arrancar un buen pedazo de tierra a los asirios a puras mordidas.
31 Al final los dragones van a sacar la ventaja, haciendo honor a lo que son. Y si estos se organizan y se juntan con todo su poder para corretearlos,
32 los carmonios se van a asustar, se van a quedar calladitos al ver el poder de los otros, y van a dar media vuelta para salir corriendo.
33 Pero desde la tierra de los asirios, un enemigo que estaba escondido les va a brincar y va a hacer pedazos a uno de ellos. El ejército se va a llenar de pánico, y sus reyes no van a saber ni qué hacer.
34 ¡Miren las nubes que vienen del oriente, y las que vienen del norte para el sur! Se ven espantosas, vienen cargadísimas de coraje y de tormenta.
35 Se van a dar de topes unas contra otras. Van a soltar un tormentón marca diablo sobre la tierra. Va a correr tanta sangre de las guerras, que le va a llegar a la panza a los caballos,
36 y al muslo a los hombres, y a las patas traseras a los camellos.
37 El mundo va a estar temblando y lleno de terror. A los que les toque ver ese coraje de Dios se van a morir de miedo y se van a quedar temblando.
38 Pasando eso, se van a levantar unas tormentotas desde el sur, desde el norte, y otras desde el poniente.
39 Van a salir unos ventarrones desde el oriente y la van a encerrar, o sea, a la nube que Dios levantó con su coraje; y la tormenta que venía a desbaratar todo con el aire del este, la van a aventar a la fuerza para el sur y para el poniente.
40 Se van a levantar unas nubes gigantes y fuertísimas, bien cargadas de coraje y tormenta, para hacer pedazos la tierra y a todos los que viven ahí. Le van a dejar caer un tormentón de miedo a todo lugar alto y empinado:
41 va a llover lumbre, granizo, espadas voladoras y un mundo de agua, para que todos los llanos y los ríos se desborden de tanta agua.
42 Van a tumbar las ciudades, las bardas, los cerros, las lomas, los árboles de los bosques, el pasto de los campos y las siembras.
43 Se van a ir directo y sin escalas contra Babilonia y la van a hacer pedazos.
44 Van a llegar y la van a rodear. Le van a soltar toda la tormenta y todo su coraje encima. Entonces se va a levantar un terregal y un humaderal hasta el cielo, y todos los de alrededor le van a llorar.
45 Y los que queden vivos van a terminar de sirvientes de los que la destruyeron.
46 Y tú, Asia, que te andas creyendo mucho por parecerte a Babilonia y por querer colgarte de su fama,
47 ¡pobre de ti, desgraciada, por andarte haciendo igualita a ella! ¡Has arreglado a tus hijas como prostitutas, nomás para darles gusto y lucirte con tus amantes, que siempre han andado calientes contigo!
48 Le has seguido los pasos a esa ciudad que cae gorda por todo lo que hace y lo que inventa. Por eso, dice Dios:
49 “Te voy a mandar puras desgracias: te vas a quedar viuda, pobre, con hambre, en medio de guerras y enfermedades, para dejarte las casas en ruinas y mandarte derechito a la muerte y la destrucción.
50 La fama de todo tu poder se va a secar como una flor en cuanto te pegue la lumbre que te voy a mandar.
51 Te vas a quedar toda débil, como una pobre mujer a la que agarraron a golpes y dejaron malherida; ya no vas a poder recibir ni a tus poderosos ni a tus amantes.
52 ¿A poco crees que andaría yo tan enojado contigo”, dice el Señor,
53 “si no te la hubieras pasado matando a mis elegidos, levantándote el cuello, aplaudiendo y hablando de sus muertos mientras andabas bien tomada?
54 “¡Ándale, ponte bonita!
55 Pero como el pago de las prostitutas lo vas a traer arrastrando, te van a dar lo que te mereces.
56 Así como tú trataste a mis elegidos”, dice el Señor, “así mismito te va a tratar Dios a ti, y te va a echar en las manos de tus enemigos.
57 A tus niños se los va a llevar el hambre. A ti te va a tocar la guerra. Tus ciudades van a quedar echas polvo, y a toda tu gente en el campo me la van a matar a espadazos.
58 Los que anden escondidos en el monte se van a morir de hambre, van a llegar al punto de comerse su propia carne y tomarse su propia sangre, de la desesperación por no tener pan ni agua.
59 Tú, que vas a andar más amolada que nadie, vas a regresar y te van a tocar más desgracias.
60 Los enemigos, cuando vayan de pasada, se le van a echar encima a esa ciudad odiosa, te van a desbaratar un pedazo de tierra, te van a echar a perder tu fama, y luego se van a regresar a la Babilonia que dejaron en ruinas.
61 A ti te van a tumbar como si fueras pasto seco, y ellos van a ser la lumbre.
62 Se te van a tragar viva, a tus ciudades, a tu tierra y a tus cerros. Van a dejar tus bosques y tus árboles de frutas hechos cenizas.
63 A tus niños se los van a llevar secuestrados, te van a robar todo lo que tienes, y te van a borrar la cara de felicidad que traías”.