19
Pero a los malos les cayó un coraje sin piedad hasta el final;
porque Dios ya sabía lo que iban a hacer,
que después de cambiar de opinión para dejar ir a tu gente,
y de haberlos apurado para que se fueran rápido,
se iban a volver a arrepentir y se iban a ir a corretearlos.
Porque cuando todavía estaban de luto,
y andaban llorando en las tumbas de los muertos,
volvieron a tomar una decisión bien tonta,
y se fueron a corretear, como si fueran fugitivos, a los mismos que les habían rogado que se fueran y que habían corrido.
Porque el castigo que se merecían los jalaba para que terminaran así,
y les borró de la mente lo que les había pasado,
para que terminaran de pagar con lo que les faltaba de sufrimiento,
y para que tu gente se fuera por un camino increíble,
y que a ellos les tocara una muerte bien rara.
 
Porque toda la creación, cada parte a su manera, se hizo nueva otra vez,
haciendo caso a tus órdenes,
para que a tus servidores no les pasara nada malo.
Ahí se vio la nube que le daba sombra al campamento,
y la tierra seca saliendo de donde antes había pura agua,
y por el mar Rojo se hizo un camino libre,
y una planicie con pasto por en medio del oleaje tan bravo,
por donde pasaron con toda su gente,
y como iban tapados con tu mano,
les tocó ver milagros impresionantes.
Porque andaban de aquí para allá como caballos sueltos,
y brincaban como borreguitos,
cantándote alabanzas a ti, Señor, que fuiste el que los salvó.
10 Porque todavía se acordaban de las cosas que pasaron cuando vivían allá,
de cómo la tierra, en vez de dar animales, se llenó de piojos,
y cómo el río, en vez de pescados, escupió un montón de sapos.
11 Pero después, también les tocó ver un tipo de pájaros nuevos,
cuando andaban de antojados y te pidieron comida fina;
12 porque, para darles gusto, del mar les salieron codornices.
 
13 Y a los pecadores les cayeron los castigos,
pero no sin que antes les avisaras con relámpagos bien fuertes,
porque sufrieron lo que se merecían por sus propias maldades,
ya que se portaron súper mal con los que llegaban de visita.
14 Porque mientras otros no le daban posada a los forasteros cuando llegaban,
los egipcios agarraron de esclavos a las visitas, que encima les habían hecho favores.
15 Y no nomás eso, sino que a los primeros de seguro les va a caer un castigo,
porque trataron como enemigos a los que venían de fuera;
16 pero estos otros, primero los recibieron con grandes fiestas,
y luego los pusieron a trabajar a lo bestia y los hicieron sufrir,
a los mismos que ya tenían los mismos derechos que ellos.
17 Y para acabarla, los dejaste ciegos
(igualito que a los otros que estaban afuera de la casa del hombre justo),
y cuando se vieron rodeados de una oscuridad bien densa,
andaban a tientas buscando cómo salir cada quien por su puerta.
 
18 Porque así como las notas de una guitarra le cambian el ritmo a la canción,
así también los elementos, acomodándose de diferente manera,
siguen sonando y no pierden la tonada,
como uno se puede dar cuenta clarito nomás de ver las cosas que pasaron.
19 Porque los animales de tierra seca se hicieron animales de agua,
y los que nadan se pusieron a caminar por la tierra.
20 El fuego aguantó su poder hasta por abajo del agua,
y al agua se le olvidó que sirve para apagar la lumbre.
21 Y al revés, las llamas no quemaron la carne de los animales que pasaban por ahí y que fácil se podían quemar,
ni tampoco derritieron los granitos de esa comida celestial que se derretía de volada.
 
22 Porque en todo, Señor, hiciste grande a tu pueblo,
y les diste mucha gloria y nunca los hiciste menos,
sino que estuviste a su lado en todo momento y en todos lados.