6
“¡Venid y volvamos a Yahvé!
Porque él arrebató,
y nos curará;
él hirió,
y vendará nuestras heridas.
Nos dará vida después de dos días;
al tercer día nos resucitará,
y viviremos delante de él.
Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Yahvé.
Como el alba está dispuesta su salida;
y vendrá a nosotros como la lluvia,
como la lluvia tardía y temprana a la tierra”.
 
“¿Qué haré contigo, Efraín?
¿Qué haré contigo, oh Judá?
Porque vuestra piedad es como nube de la mañana,
y como el rocío de la madrugada, que se desvanece.
Por esta causa los corté por medio de los profetas;
con las palabras de mi boca los maté,
y mis juicios saldrán como la luz.
Porque misericordia quiero, y no sacrificio;
y conocimiento de Dios más que holocaustos.
Mas ellos, cual Adán, traspasaron el pacto;
allí prevaricaron contra mí.
Galaad, ciudad de obradores de iniquidad,
está manchada de sangre.
Y como ladrones que esperan a algún hombre,
así una compañía de sacerdotes mata en el camino hacia Siquem;
así cometen abominación.
10 En la casa de Israel he visto inmundicia;
allí fornicó Efraín,
y se contaminó Israel.
 
11 Para ti también, oh Judá, está preparada una siega,
cuando yo haga volver a los cautivos de mi pueblo.