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1 ✡Esdras 7:1Ya después de todo eso, cuando Artajerjes reinaba sobre los persas, llegó Esdras, que era hijo de Azarías, hijo de Zacarías, hijo de Helcías, hijo de Salum, 2 hijo de Sadoc, hijo de Ahitob, hijo de Amarías, hijo de Ozías,*El Manuscrito Vaticano no trae esto: hijo de Meraiot, hijo de Zeraías, hijo de Uzí. hijo de Meraiot, hijo de Zeraías, hijo de Uzí, hijo de Buqui, hijo de Abisúa, hijo de Finees, hijo de Eleazar, que era hijo de Aarón, el mero mero de los sacerdotes. 3 Este Esdras subió desde Babilonia siendo un secretario bien picudo para eso de la ley de Moisés, que les dio el Dios de Israel. 4 El rey lo tenía en alta estima, porque le había caído muy bien y le decía que sí a todo lo que le pedía. 5 Y también se fueron con él para Jerusalén unos cuantos israelitas, y de los sacerdotes, levitas, cantores santos, guardias de las puertas y de los que servían en el templo. 6 Esto fue en el quinto mes del año siete de que Artajerjes era rey (ese fue el séptimo año del rey); porque agarraron camino desde Babilonia a principios del primer mes y llegaron a Jerusalén, y les fue muy bien en el viaje porque el Señor les echó la mano†Algunos escritos no traen por causa de él. por causa de él. 7 Y es que Esdras era muy bueno para esto, de modo que no se le pasaba nada de la ley y los mandamientos del Señor, sino que le enseñó a todo Israel todas las reglas y cómo debían juzgar.
8 Y el papel con el encargo que el rey Artajerjes le dejó por escrito a Esdras, el sacerdote y lector de la ley del Señor, decía así:
9 “El rey Artajerjes saluda a Esdras, el sacerdote y lector de la ley del Señor. 10 Como ando de buenas y quiero portarme buena onda, ya di la orden de que todos los judíos, los sacerdotes y levitas, y cualquiera de nuestro reino que tenga ganas y quiera irse por su propia cuenta, se puede ir contigo para Jerusalén. 11 Así que, los que traigan ganas, que le lleguen contigo, como ya lo acordamos entre mis siete amigos que me aconsejan y yo, 12 para que le echen un ojo a cómo andan las cosas allá en Judea y Jerusalén, viendo que todo se haga como dice la ley del Señor, 13 y para que se lleven a Jerusalén los regalos para el Señor de Israel, que mis amigos y yo le prometimos, y para que junten todo el oro y la plata que puedan encontrar en todo Babilonia para el Señor en Jerusalén, 14 junto con lo que la gente dé para el templo del Señor su Dios allá en Jerusalén: hasta el oro y la plata para comprar toros, carneros y corderos, y lo que se ofrezca con ellos, 15 con el chiste de que ofrezcan sacrificios al Señor en el altar del Señor su Dios que tienen en Jerusalén. 16 Y de lo que decidan hacer tú y tu gente con el oro y la plata que sobre, pues háganlo como Dios les dé a entender. 17 Y las cosas santas del Señor que te están dando para usarlas en el templo de tu Dios en Jerusalén, 18 y cualquier otra cosa que te vayas acordando que ocupas para el templo de tu Dios, pídelo y te lo dan de la caja del rey. 19 Yo, el rey Artajerjes, también ya les ordené a los encargados del dinero allá en Siria y Fenicia, que cualquier cosa que Esdras, el sacerdote y lector de la ley del Dios Altísimo mande pedir, se la den de volada, 20 y que le topen hasta cien talentos de plata, y lo mismo de trigo hasta cien coros‡un coro es como 230 litros, así que 100 coros son como 23 mil litros., y cien batos§un bato es como 41 litros. de vino, y*Algunos textos dicen eso. Checa Esdras 7:22. Lo normal es leer otras cosas. un montón de sal. 21 Y que todo se haga tal y como dice la ley de Dios para el Dios Altísimo y con muchas ganas, no vaya a ser la de malas que se enoje y le caiga la voladora a mi reino y a mis hijos. 22 Y también les ordeno que no le vayan a cobrar ningún impuesto ni nada parecido a los sacerdotes, ni a los levitas, ni a los cantores santos, ni a los guardias, ni a los sirvientes del templo, ni a nadie que ande trabajando en este templo, y nadie tiene permiso de cobrarles nada. 23 Y tú, Esdras, usando la inteligencia que Dios te dio, pon jueces y autoridades para que hagan justicia en toda Siria y Fenicia con todos los que conocen la ley de tu Dios; y a los que no se la sepan, ahí tú se las enseñas. 24 Y al que se brinque la ley de tu Dios o la del rey, me lo castigan sin pensarlo dos veces, ya sea que lo maten, le den otro castigo, le pongan multa o lo metan al bote.”
25 Entonces Esdras el secretario dijo: “Bendito sea el único Señor, el Dios de mis abuelos, que le puso todas estas ideas al rey, para darle honra a su casa en Jerusalén, 26 y que hizo que el rey, sus consejeros, y todos sus amigos y la gente de dinero me vieran con buenos ojos. 27 Con eso me animé mucho por la ayuda del Señor mi Dios, y me puse a juntar a varios hombres de Israel para que se fueran conmigo.
28 Y estos son los líderes que se fueron conmigo desde Babilonia en tiempos del rey Artajerjes, acomodados por familias y por grupos: 29 de los descendientes de Finees, Gersón; de los de Itamar, Gamael; de la familia de David,†Hatús. Atús‡Esdras 8:3 dice de los hijos de Secanías; de los hijos de Paros. hijo de Secanías; 30 de los de Faros, Zacarías; y con él venían ciento cincuenta hombres; 31 de los de Pahat-Moab, Elioenai hijo de §Zeraías. Zaraías, y con él doscientos hombres; 32 *Esdras 8:5 dice de los hijos de Secanías, hijo de Jahaziel.de los de Zatu, Secanías hijo de Jezelus, y con él trescientos hombres; de los de Adín, Obet hijo de Jonatán, y con él doscientos cincuenta hombres; 33 de los de Elam, Jesías hijo de Gotolías, y con él setenta hombres; 34 de los de Sefatías, Zeraías hijo de Miguel, y con él setenta hombres; 35 de los de Joab, Abdías hijo de Jehiel. Jezelus, y con él doscientos doce hombres; 36 †Esdras 8:10 dice de los hijos de Selomit, hijo de Josifías.de los de Baní, Salimot hijo de Josifías, y con él ciento sesenta hombres; 37 de los de Bebai, Zacarías hijo de Bebai, y con él veintiocho hombres; 38 de los de Azgad: Astat, Joanan hijo de Hacatán, y con él ciento diez hombres; 39 de los de Adonicam fueron los últimos, y así se llamaban: Elifelet, Jeuel, y Semaías, y con ellos setenta hombres; 40 y de los de Bigvai, Utai hijo de Istalcurus, y con él setenta hombres.
41 A todos estos los junté en el río que se llama Ahava. Ahí armamos campamento tres días, y me puse a checar quiénes eran. 42 Y como vi que no había ni un solo sacerdote o levita por ahí, 43 mandé llamar a Eleazar, Iduel, Maasmas, 44 Elnatán, Semaías, Jarib, Natán, Elnatán, Zacarías y Mesulam, que eran hombres importantes y que le sabían bien. 45 Les pedí que fueran a buscar a Ido, que era el mero jefe ahí en Casifia, 46 y les encargué que hablaran con él, con sus parientes, y con los que servían en el templo de ese lugar, para que nos mandaran gente que nos hiciera el paro sirviendo como sacerdotes en la casa de nuestro Señor. 47 Y gracias a que el Señor nos echó la mano con su poder, nos mandaron gente muy capaz de los descendientes de ‡Mahli. Mooli hijo de Leví, el hijo de Israel, a §Serebías. Asebebias, junto con sus hijos y sus parientes, que eran dieciocho, 48 y a *Hasabías. Asebias, Annuo, y a su hermano Osaías, de los de Hananías, y sus chavos eran veinte hombres; 49 y de los que servían en el templo, de esos que David y la gente importante habían puesto para ayudarle a los levitas, nos mandaron a doscientos veinte. Todos ellos venían en la lista con nombre y apellido.
50 Ya estando ahí invité a los chavos a hacer un ayuno delante de nuestro Señor, para pedirle que nos fuera bien en el viaje, tanto a nosotros como a los niños y a los animales que traíamos; 51 porque, la verdad, me dio pena andarle pidiendo al rey soldados a pie, o a caballo, o una escolta para que nos cuidara de los malos en el camino. 52 Y es que ya le habíamos presumido al rey que el poder de nuestro Señor acompaña a todos los que lo buscan, para echarles la mano por donde vayan. 53 Así que le rogamos otra vez a nuestro Señor por todo esto, y vimos que se portó buena onda con nosotros.
54 Entonces separé a doce hombres de los jefes de los sacerdotes, a †Serebías, Hasabías. Eserebías, Asamías, y a diez hombres más de sus parientes junto con ellos. 55 Y les pesé y les entregué la plata, el oro, y las cosas santas de la casa de nuestro Señor, que el rey, sus consejeros, la gente de dinero, y todo Israel habían dado de coperacha. 56 Ya pesadito todo, les di seiscientos cincuenta talentos de plata, cosas de plata que pesaban otros cien talentos, cien talentos de oro, 57 veinte vasos de oro, y doce cosas de bronce, de un bronce muy fino que brillaba igualito que el oro. 58 Y les dije: “Ustedes son gente santa para el Señor, y estas cosas también son santas, y el oro y la plata son una ofrenda para el Señor, el Dios de nuestros antepasados. 59 Échenles buen ojo y cuídenlos bien, hasta que se los entreguen en sus manos a los jefes de los sacerdotes y levitas, y a los meros meros de las familias de Israel allá en Jerusalén, adentro de los cuartos de la casa de nuestro Señor.” 60 Así que los sacerdotes y los levitas que agarraron la plata, el oro, y las demás cosas que iban para Jerusalén, se los llevaron al templo del Señor.
61 Salimos del río Ahava el día doce del primer mes. Y llegamos a Jerusalén sanos y salvos porque la mano poderosa de nuestro Señor nos venía cuidando. El Señor nos libró de todos los enemigos que andaban en el camino, y así fue como llegamos a Jerusalén. 62 A los tres días de haber llegado, el cuarto día pesamos la plata y el oro y lo entregamos en la casa de nuestro Señor a ‡Meremot. Marmot el sacerdote, que era hijo de §Urías. Urías. 63 Con él andaba Eleazar el hijo de Finees, y con ellos estaban Jozabad el hijo de Jesúa y *Noadías hijo de Binúi. Moet el hijo de Sabano, que eran levitas. Todo se los entregamos bien contado y pesado. 64 Y ahí mismo quedó apuntado el peso de todo el cargamento. 65 Y además, todos los que regresaron del destierro le ofrecieron sacrificios al Señor, el Dios de Israel: doce toros por todo Israel, noventa y seis carneros, 66 setenta y dos corderos, y doce chivos como ofrenda para estar en paz—todos esos sacrificios para el Señor. 67 Le pasaron los papeles con las órdenes del rey a los encargados del rey y a los gobernadores de Celesiria y Fenicia; y todos ellos le dieron su respeto a la gente y al templo del Señor.
68 Y ya que se acabó de hacer todo eso, los líderes se me arrimaron y me dijeron: 69 “Oye, pues resulta que la nación de Israel, los jefes, los sacerdotes y los levitas no se han apartado de la gente extranjera que vive por aquí ni de las asquerosidades que hacen esos que no creen en Dios: los cananeos, heteos, ferezeos, jebuseos, moabitas, egipcios y edomitas. 70 Porque se han andado casando y casando a sus hijos con las hijas de ellos, y la familia santa ya se revolvió con la gente extranjera. Y para acabarla de amolar, los primeros en poner el mal ejemplo y andar metidos en estas maldades fueron los líderes y la gente de dinero.”
71 Y nomás de oír esto, me dio tanto coraje y tristeza que me rompí la ropa y el manto santo, y me empecé a arrancar el pelo y las barbas, y me senté ahí en el suelo hecho pedazos. 72 Y todos los que le tenían respeto a la palabra del Señor, el Dios de Israel, se vinieron a juntar conmigo, viéndome cómo lloraba por esa maldad, y yo ahí me quedé sentado hecho un mar de lágrimas hasta la hora del sacrificio de la tarde. 73 Luego, ya que me levanté del ayuno, con mi ropa y mi manto santo rotos, me hinqué y levanté las manos al Señor, 74 y dije: “Ay Señor, me da tanta vergüenza y me siento tan mal delante de ti, 75 porque los pecados ya nos tapan y nos llegan hasta el cielo, 76 desde los tiempos de nuestros abuelos hasta ahorita. Andamos metidos en un pecado grandísimo, hasta el día de hoy. 77 Por culpa de nuestros pecados y los de nuestros abuelos, a nosotros, a nuestros parientes, reyes y sacerdotes nos dejaron caer en manos de los reyes de otros lados, nos mataron, nos hicieron prisioneros, y nos saquearon dejándonos en ridículo hasta el día de hoy. 78 Pero ahora nos has tenido un poquito de compasión, Señor, dejándonos unas cuantas raíces y un nombre aquí donde está tu templo, 79 y nos dejaste ver una luz de esperanza en la casa del Señor nuestro Dios, y nos diste de comer en estos tiempos en los que andamos de esclavos. 80 Porque sí, andábamos de esclavos, pero nuestro Señor no nos dejó tirados, sino que hizo que los reyes de Persia nos vieran con buenos ojos, y nos dieron de comer, 81 respetaron el templo de nuestro Señor, y levantaron a Sion que estaba en ruinas, para darnos un lugar seguro dónde vivir en Judea y Jerusalén.
82 “¿Y ahora qué cara te damos, Señor, después de todo esto? Si ya brincamos tus mandamientos, esos que nos dejaste por medio de tus servidores los profetas, cuando nos dijiste: 83 ‘La tierra a donde van para quedarse con ella, es una tierra que está bien sucia con las porquerías de los extranjeros que viven ahí, y que ya llenaron de cosas asquerosas. 84 Así que ni se les ocurra casar a sus hijas con sus hijos de ellos, ni andar agarrando a sus hijas para que se casen con sus hijos de ustedes. 85 Nunca anden buscando quedar bien con ellos ni hacer la paz, para que ustedes se hagan fuertes, se coman lo bueno de la tierra, y se la dejen de herencia a sus hijos para toda la vida.’ 86 Todo lo que nos ha pasado es por andar haciendo cosas malas y grandes pecados, y tú, Señor, todavía fuiste barco y nos cobraste menos de lo que debíamos, 87 y nos dejaste este piquito de gente; ¿y cómo es posible que volvamos a brincarnos tu ley y andemos revolviéndonos con las asquerosidades de la gente pagana de aquí? 88 ¿A poco no te daría coraje con nosotros como para hacernos polvo, hasta que no quedara ni raíz, ni semilla, ni nos recordaran? 89 Señor de Israel, tú sí eres derecho, porque hasta hoy todavía nos has dejado este piquito de gente. 90 Míranos aquí enfrente de ti llenos de nuestras maldades; sabemos que ya ni cara tenemos para pararnos delante de ti después de esto.”
91 ✡Esdras 10:1Y mientras Esdras estaba orando y pidiendo perdón, llorando a mares y tirado boca abajo enfrente del templo, se le juntó un mundo de gente de Jerusalén: hombres, mujeres y niños; y toda esa gente también estaba llore y llore. 92 Entonces Secanías, el hijo de Jehiel, que era uno de los de Israel, levantó la voz y dijo: “Esdras, la hemos regado contra el Señor Dios, nos casamos con mujeres extranjeras de los paganos de aquí, pero todavía se puede arreglar esto para Israel. 93 Vamos haciéndole un juramento al Señor de que vamos a correr a todas nuestras esposas de fuera, junto con sus hijos, 94 así como tú lo veas mejor, y a ver cuántos le quieren hacer caso a la Ley del Señor. 95 Levántate y pon manos a la obra, porque a ti te toca esto, y nosotros te vamos a respaldar para que le eches ganas y seas valiente.” 96 Así que Esdras se paró y les tomó protesta a los jefes de los sacerdotes y a los levitas de todo Israel para que cumplieran con esto; y todos juraron hacerlo.
*8:2 El Manuscrito Vaticano no trae esto: hijo de Meraiot, hijo de Zeraías, hijo de Uzí.
†8:6 Algunos escritos no traen por causa de él.
‡8:20 un coro es como 230 litros, así que 100 coros son como 23 mil litros.
§8:20 un bato es como 41 litros.
*8:20 Algunos textos dicen eso. Checa Esdras 7:22. Lo normal es leer otras cosas.
†8:29 Hatús.
‡8:29 Esdras 8:3 dice de los hijos de Secanías; de los hijos de Paros.
§8:31 Zeraías.
*8:32 Esdras 8:5 dice de los hijos de Secanías, hijo de Jahaziel.
†8:36 Esdras 8:10 dice de los hijos de Selomit, hijo de Josifías.
‡8:47 Mahli.
§8:47 Serebías.
*8:48 Hasabías.
†8:54 Serebías, Hasabías.
‡8:62 Meremot.
§8:62 Urías.
*8:63 Noadías hijo de Binúi.