13
LA HISTORIA DE SUSANA
1 *La Historia de Susana está traducida del capítulo 13 de Daniel en la Septuaginta griega. No viene en el texto hebreo tradicional de Daniel. La Historia de Susana es aceptada como Escritura Deuterocanónica por la Iglesia Católica, la Ortodoxa Griega y la Ortodoxa Rusa.Vivía un hombre en Babilonia, y se llamaba Joaquín. 2 Se casó con una mujer que se llamaba Susana, hija de Helcías. Era una mujer muy bonita y muy respetuosa de Dios. 3 Sus papás también eran gente justa, y educaron a su hija según la ley de Moisés. 4 Joaquín era un hombre muy rico y tenía un jardín hermoso pegado a su casa. Los judíos siempre iban a verlo, porque era el hombre más respetado de todos. 5 Ese mismo año, nombraron a dos líderes del pueblo para que fueran jueces, de esos que habló el Señor cuando dijo que la maldad en Babilonia venía de los líderes y jueces que se suponía debían guiar a la gente. 6 Estos dos se la pasaban metidos en la casa de Joaquín. Y todos los que traían algún pleito iban con ellos.
7 Cuando la gente se iba al mediodía, Susana salía a caminar al jardín de su esposo. 8 Y los dos líderes la veían entrar a caminar todos los días, y les empezaron a dar muchas ganas de estar con ella. 9 Dejaron que se les llenara la cabeza de malos pensamientos y bajaron la mirada para no ver al cielo ni acordarse de lo que es justo. 10 Y aunque los dos andaban vueltos locos de deseo por ella, ninguno se animaba a decirle al otro lo que sentía. 11 Les daba pena confesar las ganas que le traían y lo que querían hacerle. 12 Pero se la pasaban espiándola todos los días con muchas ganas de verla. 13 Un día uno le dijo al otro: “Ya vámonos a la casa, que ya es hora de comer.” 14 Así que salieron, se despidieron y se fueron cada quien por su lado, pero luego se regresaron y se toparon en el mismo lugar. Se preguntaron qué hacían ahí, y terminaron confesando las ganas que le traían a Susana. Entonces se pusieron de acuerdo para buscar un momento en el que la pudieran agarrar sola.
15 Y pasó que, mientras esperaban a que se diera la oportunidad, un día ella entró como siempre nomás con dos sirvientas, y se le antojó bañarse en el jardín porque hacía mucho calor. 16 No había nadie más ahí, nomás los dos líderes que estaban escondidos espiándola. 17 Entonces Susana les dijo a sus sirvientas: “Tráiganme aceite y cremas, y cierren bien las puertas del jardín para que me pueda bañar.” 18 Ellas hicieron lo que les pidió, cerraron las puertas del jardín y se salieron por las puertas de atrás para ir a traer lo que les había encargado. Nunca vieron a los líderes, porque estaban bien escondidos.
19 En cuanto las sirvientas salieron, los dos líderes se pararon y se le dejaron ir encima, diciéndole: 20 “Fíjate, las puertas del jardín están cerradas y nadie nos puede ver. Estamos enamorados de ti. Así que afloja y acuéstate con nosotros. 21 Si no quieres, vamos a echar mentiras contra ti, y diremos que estabas aquí con un muchacho y que por eso mandaste lejos a tus sirvientas.”
22 Susana soltó un suspiro y dijo: “Ya me tienen acorralada; porque si hago esto, me cuesta la vida. Y si no lo hago, no me les voy a poder escapar de las manos. 23 Pero prefiero caer en sus manos y no hacer nada, que pecar delante del Señor.” 24 Y con eso, Susana se puso a gritar con todas sus fuerzas; y los dos líderes empezaron a gritar también en contra de ella. 25 Entonces uno de ellos corrió y abrió las puertas del jardín.
26 Cuando los trabajadores de la casa oyeron los gritos en el jardín, entraron corriendo por la puerta de atrás para ver qué le había pasado. 27 Pero cuando los líderes contaron su versión, los trabajadores se quedaron fríos y muy apenados; porque nunca nadie había dicho algo así de Susana.
28 Al día siguiente, cuando la gente se juntó con Joaquín, el esposo de Susana, llegaron los dos líderes con toda la mala intención de condenar a Susana a muerte, 29 y le dijeron a la gente: “Manden traer a Susana, la hija de Helcías y esposa de Joaquín.” Y mandaron por ella; 30 y ella llegó con su papá, su mamá, sus hijos y todos sus familiares. 31 Susana era una mujer muy fina y bien bonita. 32 Y estos hombres malvados mandaron que le quitaran el velo que traía puesto, para echarse un taco de ojo con su belleza. 33 Toda su gente y los que la veían estaban llore y llore. 34 Entonces los dos líderes se pararon en medio de todos y le pusieron las manos en la cabeza. 35 Ella, llorando, volteó a ver al cielo, porque su corazón confiaba en el Señor.
36 Los líderes dijeron: “Ayer que andábamos caminando solos por el jardín, esta mujer entró con dos sirvientas, cerró las puertas y mandó a las sirvientas para afuera. 37 En eso salió un muchacho que estaba escondido por ahí, se le acercó y se acostó con ella. 38 Nosotros estábamos en una esquina del jardín, vimos esa barbaridad y corrimos para agarrarlos. 39 Los vimos juntos, pero no pudimos detener al hombre porque estaba más fuerte que nosotros, abrió las puertas y salió corriendo. 40 Pero agarramos a esta mujer y le preguntamos quién era el muchacho, y no nos quiso decir. De todo esto, nosotros somos testigos.”
41 Como eran líderes del pueblo y jueces, la asamblea les creyó todo el cuento; y la condenaron a muerte.
42 Entonces Susana gritó bien fuerte y dijo: “Dios eterno, tú conoces todos los secretos y sabes todo antes de que pase. 43 Tú sabes que estos echaron puras mentiras contra mí. ¡Y mírame, me van a matar aunque yo no hice nada de lo que estos hombres me andan inventando con toda su maldad!”
44 Y el Señor escuchó su grito. 45 Cuando ya se la llevaban para matarla, Dios despertó el espíritu santo de un muchacho que se llamaba Daniel. 46 Y él gritó con todas sus fuerzas: “¡A mí no me echen la culpa de la sangre de esta mujer!”
47 Toda la gente volteó a verlo y le preguntaron: “¿Qué nos quieres decir con eso?”
48 Él se paró en medio de todos y les dijo: “¿A poco son tan tontos, israelitas? ¿Cómo se les ocurre condenar a una hija de Israel sin investigar bien y sin saber la verdad? 49 Regrésense al juzgado, porque estos hombres echaron puras mentiras contra ella.”
50 Entonces toda la gente se regresó de volada, y los líderes le dijeron: “A ver, ven y siéntate aquí con nosotros y explícanos, ya que Dios te ha dado la sabiduría de un líder.”
51 Entonces Daniel les dijo: “Pónganlos bien lejos el uno del otro, y yo los voy a interrogar.” 52 Ya que los separaron, llamó a uno de ellos y le dijo: “Tú, que te has hecho viejo haciendo cosas malas, ya te alcanzaron los pecados que traes arrastrando, 53 dando sentencias injustas, condenando a gente inocente y dejando ir a los culpables, cuando el Señor bien clarito dice: ‘No vas a matar al que es inocente y justo.’ 54 A ver, si de veras la viste, dime: ¿debajo de qué árbol los viste haciendo sus cosas?”
Y él le contestó: “Debajo de un árbol de lentisco.”
55 Y Daniel le dijo: “La verdad es que echaste una mentira que te va a costar la cabeza; porque el ángel de Dios ya trae tu sentencia y te va a partir en dos.” 56 Luego lo hizo a un lado y mandó traer al otro, y le dijo: “Tú, raza de Canaán y no de Judá, lo bonita que estaba te volvió loco y el deseo te echó a perder el corazón. 57 Así se la pasaban haciéndole a las muchachas de Israel, y ellas por miedo se acostaban con ustedes; pero esta muchacha de Judá no les aguantó sus porquerías. 58 A ver, dime: ¿debajo de qué árbol los agarraste juntos?”
Él contestó: “Debajo de un encino.”
59 Entonces Daniel le dijo: “Tú también echaste una mentira que te va a costar la cabeza; porque el ángel de Dios ya te está esperando con la espada para partirte en dos y acabar con ustedes.”
60 Con esto, toda la asamblea pegó un grito bien fuerte y bendijeron a Dios, que siempre salva a los que confían en él. 61 Y se le dejaron ir encima a los dos líderes, porque Daniel ya los había desenmascarado con sus propias palabras de que andaban echando mentiras. 62 Y según la ley de Moisés, les hicieron lo mismito que ellos le querían hacer a la mujer. Los mataron, y ese mismo día se salvó la vida de alguien inocente. 63 Por eso Helcías y su esposa le dieron las gracias a Dios por su hija Susana, igual que Joaquín su esposo y toda la familia, porque quedó claro que ella era una mujer decente. 64 Y desde ese día para adelante, Daniel se ganó el respeto y la admiración de toda la gente.
*13:1 La Historia de Susana está traducida del capítulo 13 de Daniel en la Septuaginta griega. No viene en el texto hebreo tradicional de Daniel. La Historia de Susana es aceptada como Escritura Deuterocanónica por la Iglesia Católica, la Ortodoxa Griega y la Ortodoxa Rusa.