14
Bel y el Dragón
1 *Bel y el Dragón está traducido del capítulo 14 de Daniel de la Septuaginta griega. No viene en el texto hebreo tradicional de Daniel. Bel y el Dragón se acepta como Escritura Deuterocanónica por la Iglesia Católica, la Ortodoxa Griega y la Ortodoxa Rusa.El rey Astiages se murió y se fue con sus abuelos, y Ciro el persa se quedó con su reino. 2 Daniel vivía ahí con el rey, y el rey lo quería más que a todos sus amigos.
3 Resulta que los babilonios tenían un ídolo que se llamaba Bel, y todos los días se gastaban en él doce medidas de harina fina, cuarenta ovejas y seis barriles†un barril aquí es como 41 litros. de vino. 4 El rey le tenía mucho respeto e iba a adorarlo todos los días; pero Daniel adoraba a su propio Dios. Un día el rey le preguntó: “¿Tú por qué no adoras a Bel?”
5 Y Daniel le contestó: “Porque yo no adoro a ídolos hechos por la gente, sino al Dios vivo, que fue el que hizo el cielo y la tierra, y el que manda sobre todos nosotros.”
6 Entonces el rey le dijo: “¿A poco no crees que Bel está vivo? ¿Qué no ves todo lo que se come y se toma todos los días?”
7 Daniel se soltó riendo y le dijo: “Rey, no se deje engañar; ese mono es de puro barro por dentro y de bronce por fuera, y en su vida ha comido ni tomado nada.”
8 El rey se enojó muchísimo, mandó llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: “Si no me dicen quién es el que se traga todo esto que traemos, se me van a morir. 9 Pero si me comprueban que Bel es el que se lo come, entonces el que se va a morir es Daniel, por andar hablando mal de Bel.”
Y Daniel le dijo al rey: “Va, que se haga como usted dice.”
10 Había setenta sacerdotes de Bel, sin contar a sus esposas y a sus hijos. El rey se fue con Daniel al templo de Bel. 11 Y los sacerdotes de Bel le dijeron: “Mire, nosotros nos vamos a salir; pero usted, rey, deje la comida, mezcle el vino y póngalo ahí, cierre bien la puerta y póngale el sello de su anillo. 12 Y si mañana que regrese no ve que Bel se comió todo, nos mata a nosotros; o si no, que maten a Daniel por andar echando mentiras de nosotros.”
13 Pero andaban bien tranquilos, porque abajo de la mesa tenían una puerta secreta, por donde se metían todos los días a comerse todo. 14 Y cuando se salieron, el rey le sirvió la comida a Bel. Pero Daniel ya les había encargado a sus trabajadores que trajeran ceniza, y la regaron por todo el piso del templo, nomás para que viera el rey. Luego salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo del rey y se fueron.
15 En la noche, llegaron los sacerdotes con sus esposas y sus hijos, como siempre le hacían, y se comieron y se tomaron todo. 16 Al otro día en la mañana, el rey se levantó y se fue para allá junto con Daniel. 17 El rey le preguntó: “Daniel, ¿están enteritos los sellos?”
Y él contestó: “Sí, rey, están enteritos.”
18 Y nomás abrió la puerta, el rey se le quedó viendo a la mesa y gritó bien fuerte: “¡Qué grande eres, Bel, contigo no hay nada de engaños!”
19 Daniel se soltó riendo, detuvo al rey para que no se metiera y le dijo: “Mire nomás el piso, y fíjese bien de quién son esas pisadas.”
20 Y el rey dijo: “Pues veo pisadas de hombres, mujeres y niños.” Entonces el rey hizo un coraje bárbaro, 21 y mandó arrestar a los sacerdotes junto con sus esposas y sus hijos, y ellos le enseñaron las puertas secretas por donde se metían a comerse lo que dejaban en la mesa. 22 Así que el rey los mandó matar, y le entregó a Bel a Daniel, quien hizo pedazos al mono y destruyó el templo.
23 Ahí mismo había un dragón grandote que los de Babilonia adoraban. 24 Y el rey le dijo a Daniel: “¿A poco me vas a decir que este también es de bronce? Mira nomás, está vivo, come y toma. No me puedes decir que no es un dios vivo. Así que adóralo.”
25 Pero Daniel le contestó: “Yo nomás adoro al Señor mi Dios; porque él sí es un Dios vivo. 26 Pero si me da permiso, rey, yo le mato a ese dragón sin usar espadas ni palos.”
Y el rey le dijo: “Órale, te doy permiso.”
27 Entonces Daniel agarró chapopote, grasa y pelo, lo derritió todo junto e hizo unas bolas. Se las metió en la boca al dragón, el dragón se las comió y reventó por dentro. Y Daniel les dijo: “Miren nomás, ¡esos son los dioses que ustedes adoran!”
28 Cuando la gente de Babilonia supo eso, hicieron un coraje tremendo y se le quisieron voltear al rey, diciendo: “El rey ya se hizo judío. Tumbó a Bel, mató al dragón y mandó matar a los sacerdotes.” 29 Fueron a buscar al rey y le dijeron: “Entréganos a Daniel, porque si no te vamos a matar a ti y a toda tu familia.”
30 Cuando el rey vio que ya lo tenían acorralado y no le quedaba de otra, les entregó a Daniel. 31 Ellos lo aventaron a un foso lleno de leones, y ahí lo dejaron seis días. 32 En el pozo había siete leones, y siempre les echaban dos cadáveres y dos ovejas diarias, pero esos días no les dieron nada de tragar, para que se comieran a Daniel.
33 Resulta que por allá en Judea andaba el profeta Habacuc,‡En griego Ambakoum. que acababa de hacer un guisado y andaba desmoronando pan en un plato hondo. Iba para el campo a llevárselo a los trabajadores. 34 Pero el ángel del Señor le dijo a Habacuc: “Llévate esa comida que traes hasta Babilonia, y dásela a Daniel, que está en el foso de los leones.”
35 Habacuc le contestó: “Señor, yo nunca he ido a Babilonia. Ni siquiera sé dónde está el foso.”
36 Entonces el ángel del Señor lo agarró de la cabeza, lo levantó de los pelos, y con un soplido se lo llevó volando hasta Babilonia y lo dejó arribita del foso.
37 Habacuc le gritó: “¡Daniel, Daniel, ten la comida que Dios te mandó!”
38 Y Daniel dijo: “¡Te acordaste de mí, Dios mío! ¡Nunca dejas solos a los que te quieren!” 39 Así que Daniel se paró y se puso a comer; y luego luego el ángel de Dios regresó a Habacuc a su tierra. 40 Al séptimo día, el rey fue a llorarle a Daniel. Cuando llegó al pozo y se asomó, ¡ahí estaba Daniel bien sentado! 41 El rey pegó un grito de alegría y dijo: “¡Qué grande eres, Señor, Dios de Daniel, la verdad no hay nadie como tú!” 42 Así que lo sacó de ahí, y a los que lo querían matar los aventó al foso; y en menos de lo que canta un gallo, enfrente de sus propios ojos, se los tragaron a todos.
*14:1 Bel y el Dragón está traducido del capítulo 14 de Daniel de la Septuaginta griega. No viene en el texto hebreo tradicional de Daniel. Bel y el Dragón se acepta como Escritura Deuterocanónica por la Iglesia Católica, la Ortodoxa Griega y la Ortodoxa Rusa.
†14:3 un barril aquí es como 41 litros.
‡14:33 En griego Ambakoum.