El Cuarto Libro de los Macabeos
El Cuarto Libro de los Macabeos aparece en un apéndice de la Septuaginta griega. Es considerado apócrifo por la mayoría de las tradiciones de la iglesia. Se conserva aquí por su valor histórico adicional.
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1 Ya que voy a demostrar una propuesta muy filosófica, es decir, que la razón religiosa es la dueña absoluta de las emociones, les aconsejaría de buena gana que le pongan mucha atención a la filosofía.
2 Porque la razón es necesaria para todos como un paso hacia la ciencia. Además, incluye el elogio del dominio propio, que es la virtud más alta.
3 Si la razón parece tener el control sobre las emociones que se interponen en el camino de la templanza, como la glotonería y la lujuria,
4 seguramente también gobierna, y de manera clara, sobre los afectos que van en contra de la justicia, como la malicia, y sobre aquellos que estorban el valor, como la ira, el dolor y el miedo.
5 Tal vez algunos se pregunten: “¿Cómo es, entonces, que la razón, si controla las emociones, no domina también sobre el olvido y la ignorancia?” El argumento que intentan es ridículo.
6 Porque la razón no gobierna sobre sus propias emociones, sino sobre aquellas que van en contra de la justicia, el valor, la templanza y el dominio propio; y aun sobre estas, de tal forma que las resiste, pero sin destruirlas.
7 Podría demostrarles, tomando en cuenta muchas otras cosas, que la razón religiosa es la única dueña de las emociones;
8 pero lo voy a demostrar con más fuerza hablando de la valentía de Eleazar, y de siete hermanos con su madre, quienes sufrieron la muerte por defender la virtud.
9 Porque todos ellos, tratando el dolor con desprecio incluso hasta la muerte, demostraron con ese desprecio que la razón tiene el control sobre las emociones.
10 Por sus virtudes, entonces, es justo que elogie a esos hombres que murieron junto con su madre en aquel tiempo, defendiendo la nobleza y la bondad; y por los honores que merecen, los puedo considerar bendecidos.
11 Ya que ellos, al ganarse la admiración no solo de la gente en general, sino hasta de sus mismos perseguidores por su valentía y aguante, se convirtieron en la forma de acabar con la tiranía que había contra su nación. Vencieron al tirano con su resistencia, de modo que gracias a ellos su país quedó purificado.
12 Pero ahora podemos entrar directo al tema, ya que empezamos, como es nuestra costumbre, dejando clara la doctrina, para después seguir con la historia de estas personas, dándole la gloria al Dios que todo lo sabe.
13 Así que la pregunta es si la razón es la dueña absoluta de las emociones.
14 Vamos a definir, entonces, qué es la razón y qué es la emoción, cuántas formas de emoción existen, y si la razón puede gobernar sobre todas ellas.
15 La razón es el intelecto acompañado de una vida de rectitud, poniendo siempre por delante el buscar la sabiduría.
16 La sabiduría es el conocimiento de las cosas divinas y humanas, y de qué las causa.
17 Esto lo encontramos en la enseñanza de la ley, por medio de la cual aprendemos las cosas divinas con reverencia, y las cosas humanas para nuestro provecho.
18 Las formas en que se muestra la sabiduría son el dominio propio, la justicia, el valor y la templanza.
19 La principal de todas estas es el dominio propio, porque a través de este la razón gobierna sobre las emociones.
20 De las emociones, el placer y el dolor son las dos más amplias; y por naturaleza también tienen que ver con el alma.
21 Hay muchos afectos que acompañan y rodean al placer y al dolor.
22 Antes del placer está la lujuria; y después del placer, la alegría.
23 Antes del dolor está el miedo; y después del dolor está la tristeza.
24 La ira es un afecto que tienen en común tanto el placer como el dolor, si uno se fija bien cuando le llega a pasar.
25 En el placer existe una actitud maliciosa, que es el más complejo de todos los afectos.
26 En el alma, se presenta como arrogancia, amor al dinero, ganas de recibir honores, pleitos, falta de fe y envidia.
27 En el cuerpo, es avaricia, comer sin control y ser glotón a escondidas.
28 Como el placer y el dolor son cosas que crecen tanto del cuerpo como del alma, estas emociones sacan muchas otras ramas.
29 La razón, actuando como un agricultor universal, limpia y poda cada una de estas cosas, amarrando, regando y trasplantando, y de todas las formas posibles mejora los materiales de la moral y de los afectos.
30 Porque la razón es la líder de las virtudes, y es la única gobernante de las emociones.
Observen entonces primero, a través de las cosas que se le ponen enfrente a la templanza, que la razón es la gobernante absoluta de las emociones.
31 Ahora bien, la templanza consiste en tener control sobre los malos deseos.
32 Pero de los malos deseos, algunos son del alma y otros del cuerpo. Y se ve que la razón domina sobre ambos.
33 De no ser así, ¿cómo es que cuando se nos antoja comer carnes prohibidas, rechazamos el gusto que nos daría comerlas? ¿No es porque la razón puede controlar los apetitos? Yo creo que sí.
34 Es por eso que, cuando se nos antojan mariscos, aves, animales de cuatro patas y todo tipo de comida que la ley nos prohíbe, nos aguantamos porque la razón toma el control.
35 Porque la mente que tiene templanza resiste los impulsos de nuestros apetitos y los echa para atrás, y todos los impulsos del cuerpo son frenados por la razón.