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¿Tiene algo de raro? Si los malos deseos del alma se ven frustrados después de haber probado lo que es bueno, por esa misma razón se elogia a José por su templanza, ya que, pensando bien las cosas, dominó con la razón las ganas de darle gusto a sus sentidos. Porque, aunque era joven y estaba en plena edad para las relaciones sexuales, anuló con la razón el impulso de sus emociones. No es solo el estímulo de darse gustos sensuales, sino el de cualquier deseo, lo que la razón puede llegar a dominar. Por ejemplo, la ley dice: “No codiciarás a la esposa de tu prójimo, ni nada que le pertenezca”. Entonces, ya que es la misma ley la que nos ha prohibido desear, les podré convencer mucho más fácil de que la razón puede gobernar nuestros malos deseos, igual que domina los afectos que no nos dejan actuar con justicia. Porque, ¿cómo es que un hombre que come a solas, un glotón y un borracho logran cambiar, si no es porque queda claro que la razón es dueña de las emociones? Por lo tanto, un hombre que guía su vida por la ley, aunque le guste mucho el dinero, frena en seco su propia forma de ser cuando le presta a los necesitados sin cobrarles intereses, y perdona la deuda cuando llega el séptimo año. Si un hombre es codicioso, es gobernado por la ley que actúa a través de la razón, de modo que no recoge hasta la última espiga de su cosecha de grano ni de sus uvas. Y viendo otros casos, podemos darnos cuenta de que es la razón lo que vence a sus emociones. 10 Porque la ley le gana hasta al cariño que se le tiene a los padres, no dejando a un lado la virtud por darles por su lado. 11 Se impone sobre el amor por la esposa, llamándole la atención cuando ella rompe la ley. 12 Gobierna sobre el amor de los padres hacia los hijos, porque los castigan cuando se portan mal. Domina sobre la confianza de los amigos, reprendiéndolos cuando andan en malos pasos. 13 No crean que es raro decir que la razón, actuando de parte de la ley, puede ganarle hasta a la enemistad. 14 No deja que se corten los árboles frutales de un enemigo, sino que los cuida de los destructores y hasta levanta lo que se les cae. 15 La razón demuestra ser la dueña de las emociones más violentas, como querer tener poder sobre todos, el presumir por nada y los chismes. 16 Porque la mente con templanza echa fuera todas estas emociones malas, igual que hace con la ira; porque hasta a esa la logra dominar. 17 Así pasó con Moisés, que cuando se enojó con Datán y Abiram, no les hizo nada dejándose llevar por el coraje, sino que controló su enojo con la razón. 18 Porque la mente con templanza, como ya dije, puede estar por encima de las emociones, corregir unas y destruir otras. 19 ¿Por qué otra razón nuestro padre Jacob, siendo tan sabio, regañó a Simeón y a Leví por haber matado sin pensarlo a toda la gente de Siquem, diciéndoles: “¡Maldito sea su coraje!”? 20 Porque si la razón no tuviera el poder de calmar los impulsos de enojo, él no habría dicho eso. 21 Porque en el momento en que Dios creó al hombre, le puso dentro sus emociones y su sentido del bien y del mal. 22 En ese tiempo, Él puso a la mente por encima de todo como la líder sagrada, actuando a través de los sentidos. 23 Le dio una ley a esta mente, y si vive de acuerdo con ella, va a mantener un reinado de templanza, justicia, bondad y valor. 24 ¿Cómo puede decir alguien, entonces, que si la razón es dueña de las emociones, no tiene control sobre el olvido y la ignorancia?