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Un cántico para los peregrinos que van a Jerusalén.
Alzo mi vista hacia ti, el único que gobierna desde los cielos.
Tal como los siervos miran a su amo, o como la esclava mira a la señora de su casa, así fijamos nuestra mirada en ti, Señor, esperando que seas misericordioso con nosotros.
Por favor, ten misericordia con nosotros, Señor, tennos misericordia. Ya hemos tenido mucho desprecio por parte de la gente.
Ya hemos tenido más que suficiente de los insultos del orgulloso, y el menosprecio del arrogante.