El Segundo Libro de Esdras
El Segundo Libro de Esdras viene incluido en la Biblia Eslava como 3 Esdras, pero no aparece en la Septuaginta griega. Se incluye en el Apéndice de la Biblia Vulgata Latina como 4 Esdras. La mayoría de las tradiciones de la iglesia lo consideran como Apócrifo. Se deja aquí por el valor histórico que aporta.
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El segundo libro del profeta Esdras, el hijo de Seraías, el hijo de Azarías, el hijo de Helcías, el hijo de Salum, el hijo de Sadoc, el hijo de Ahitob, el hijo de Ahías, el hijo de Finees, el hijo de Elí, el hijo de Amarías, el hijo de Azarías, el hijo de Meraiot, el hijo de Arna, el hijo de Uzías, el hijo de Borit, el hijo de Abisúa, el hijo de Finees, el hijo de Eleazar, el hijo de Aarón, de la tribu de Leví, quien estuvo prisionero en la tierra de los medos cuando Artajerjes era el rey de los persas.
La palabra del Señor vino a mí, diciendo: “Ve y enséñale a mi pueblo lo mal que se han portado, y a sus hijos todas las maldades que me han hecho, para que se lo platiquen a sus nietos, porque los pecados de sus padres se han multiplicado en ellos, pues se han olvidado de mí y le han ofrecido sacrificios a dioses falsos. ¿Acaso no los saqué yo de la tierra de Egipto, de donde los tenían como esclavos? Pero me han hecho enojar muchísimo y no han querido hacerle caso a mis consejos. Así que arránquense el cabello de su cabeza y echen todos los males sobre ellos, porque no me han obedecido la ley; son un pueblo muy rebelde. ¿Hasta cuándo los voy a tener que aguantar, con todo lo bueno que he sido con ellos? 10 Por culpa de ellos he tumbado a un montón de reyes. Yo fui el que destruyó al Faraón junto con sus sirvientes y todo su ejército. 11 Yo acabé con todas las naciones que se les ponían enfrente. En el oriente, hice correr a la gente de dos provincias, las de Tiro y Sidón, y maté a todos sus enemigos. 12 Así que ve y diles esto:
13 “El Señor dice: En verdad yo los pasé por en medio del mar, y donde no había ni camino, les hice unas calzadas bien hechas. Les puse a Moisés para que los guiara y a Aarón como sacerdote. 14 En la noche los alumbré con una columna de fuego. He hecho unos milagros tremendos entre ustedes, y así con todo, se han olvidado de mí, dice el Señor.
15 “El Señor Todopoderoso dice: Les mandé codornices para darles una señal. Les puse un campamento para que estuvieran a salvo, pero ahí nomás se la pasaron quejándose. 16 No hicieron fiesta en mi nombre cuando destruí a sus enemigos, sino que hasta el día de hoy se siguen quejando de todo. 17 ¿Dónde quedaron las cosas buenas que les he dado? Cuando andaban con hambre y con sed en el desierto, ¿a poco no me lloraron, 18 diciendo: ‘¿A qué nos trajiste a este desierto, para que nos muramos aquí? Hubiera estado mejor quedarnos de sirvientes de los egipcios, que venir a morirnos en este desierto’. 19 Yo me compadecí de sus lamentos y les di a comer maná. Comieron pan del cielo. 20 Y cuando tenían sed, ¿no fui yo el que partió la roca para que saliera agua a cántaros? Cuando hacía mucho calor, los tapé con las hojas de los árboles. 21 Les repartí tierras muy buenas. Saqué corriendo de enfrente de ustedes a los cananeos, a los ferezeos y a los filisteos. ¿Qué más quieren que haga por ustedes?”, dice el Señor.
22 El Señor Todopoderoso dice: “Cuando andaban por el desierto y llegaron al agua amarga, que andaban con sed y hablando mal de mi nombre, 23 no les mandé fuego por andarme ofendiendo, sino que eché un pedazo de árbol al agua y dejé el río dulcecito. 24 ¿Qué voy a hacer contigo, Jacob? Tú, Judá, de plano no me quisiste hacer caso. Me voy a ir a buscar otras naciones y a ellos les voy a dar mi nombre, para que ellos sí cumplan mis mandamientos. 25 Como ustedes me dejaron a mí, yo también los voy a dejar a ustedes. Cuando me rueguen que les tenga compasión, ni caso les voy a hacer. 26 Por más que me griten, no los voy a escuchar, porque traen las manos manchadas de sangre y son bien buenos para andar matando gente. 27 No es a mí al que han abandonado, se han abandonado a ustedes mismos”, dice el Señor.
28 El Señor Todopoderoso dice: “¿Acaso no se los he rogado como un papá a sus hijos, como una mamá a sus hijas, y como una nana a sus bebés, 29 pidiéndoles que ustedes sean mi pueblo y yo sea su Dios, que ustedes sean mis hijos y yo sea su padre? 30 Yo los junté, así como la gallina junta a sus pollitos debajo de las alas. Pero ahora, ¿qué hago con ustedes? Los voy a correr de mi presencia. 31 Cuando me traigan sacrificios que se queman, me voy a voltear para no verlos, porque ya me harté de sus días de fiesta, de sus lunas nuevas y de sus circuncisiones del cuerpo. 32 Yo les mandé a mis sirvientes los profetas, pero ustedes los agarraron, los mataron y los hicieron pedazos; pues les voy a cobrar la sangre de ellos”, dice el Señor.
33 El Señor Todopoderoso dice: “Su casa se va a quedar vacía. Los voy a aventar lejos como el viento se lleva la basura. 34 Sus hijos no van a poder tener familia, porque no le hicieron caso a los mandamientos que les di, y se pusieron a hacer puras maldades en mi cara. 35 Les voy a dar sus casas a un pueblo que va a venir después, que sin haber escuchado de mí, me va a creer. A ellos no les he enseñado milagros, pero van a hacer lo que yo mando. 36 No les ha tocado ver profetas, pero aun así se van a acordar de cómo vivían antes. 37 Y pongo como testigo lo agradecido que va a ser el pueblo que viene, cuyos niños andan brincando de alegría. Aunque no me pueden ver con sus propios ojos, en su espíritu van a creer todo lo que digo”.
38 Y ahora, padre, asómate a ver con gloria a la gente que viene del oriente: 39 a ellos les voy a poner de líderes a Abraham, Isaac, y Jacob, a Oseas, Amós, y Miqueas, a Joel, Abdías, y Jonás, 40 a Nahúm, y Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías, y Malaquías, al que también le dicen el mensajero del Señor.