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Y él me dijo: “Al principio, cuando se hizo la tierra, antes de que le pusieran puertas al mundo y antes de que se juntaran los vientos a soplar, antes de que sonaran los truenos y antes de que se vieran los relámpagos, antes de que se pusieran los cimientos del paraíso, antes de que se vieran las flores tan bonitas, antes de que existiera el poder de los temblores, antes de que se juntara el ejército inmenso de los ángeles, antes de que se levantaran las alturas del cielo, antes de que se le pusieran medidas al firmamento, antes de que se acomodara donde descansa Sión*, antes de que se contaran los años que llevamos, antes de que los pensamientos de los que ahorita pecan se volvieran malos, y antes de que les pusieran el sello a los que juntaron fe como un tesoro; en ese entonces yo pensé en todas estas cosas, y se hicieron todas por mí y por nadie más; igualito que cuando se acaben, va a ser por mí y por nadie más”.
Entonces le pregunté: “¿Cómo se van a dividir los tiempos? ¿O cuándo va a ser el fin del primero y el principio del tiempo que sigue?”
Y me dijo: “Desde Abraham hasta Isaac, porque de él nacieron Jacob y Esaú, y Jacob ya venía agarrándole el talón a Esaú desde que nacieron. Porque Esaú es el fin de este tiempo, y Jacob es el principio del que sigue. 10 El principio de un hombre es su mano, y el fin de un hombre es su talón. ¡No le busques más entre el talón y la mano, Esdras!”
11 Entonces le contesté: “Señor Soberano, si de veras te caigo bien, 12 te ruego que le enseñes a tu servidor en qué terminan las señales que me dejaste ver a medias la otra noche”.
13 Y me contestó: “Párate bien, y vas a escuchar una voz que suena fuertísimo. 14 Si el piso donde estás parado se mueve muy feo 15 cuando se oiga la voz, no te asustes, porque está hablando del fin del mundo, y los cimientos de la tierra van a entender 16 que están hablando de ellos. Van a temblar y a sacudirse, porque saben que al final van a tener que cambiar”.
17 En cuanto escuché eso, me paré derecho y me puse a escuchar. Y de repente, se escuchó una voz que hablaba, y sonaba como el ruido de una cascada gigante. 18 Y dijo: “Fíjense bien, ya vienen los días en que me voy a acercar a visitar a los que viven en la tierra, 19 y voy a pedirles cuentas a los que han hecho tanto daño con sus injusticias, y cuando ya se acaben los sufrimientos de Sión, 20 y cuando se le ponga el sello al tiempo que ya se va a acabar, entonces voy a mostrar estas señales: los libros se van a abrir en el cielo para que todos los vean al mismo tiempo. 21 Los niños de un año van a soltarse hablando. A las mujeres embarazadas se les van a venir los niños a los tres o cuatro meses, y van a nacer vivos y hasta van a andar bailando. 22 De buenas a primeras los campos sembrados van a amanecer pelones. Los graneros llenos van a aparecer vacíos de la noche a la mañana. 23 Va a sonar la trompeta, y cuando la gente la oiga, se van a morir de pánico. 24 En ese tiempo los amigos se van a pelear a muerte como si fueran enemigos. La tierra va a estar temblando de miedo junto con todos los que viven en ella. Los manantiales se van a secar, y no van a soltar agua por tres horas.
25 “Y va a pasar que todos los que sobrevivan a todas estas cosas que te dije, se van a salvar y les va a tocar ver mi salvación, y el fin de mi mundo. 26 Van a ver a los hombres que me llevé al cielo, a los que nunca se murieron desde que nacieron. A la gente de la tierra se le va a cambiar el corazón y van a tener otro espíritu. 27 Porque la maldad va a desaparecer y las mentiras se van a acabar. 28 La fe va a florecer. Lo corrupto va a ser derrotado, y por fin la verdad, que llevaba tanto tiempo sin dar frutos, va a salir a la luz”.
29 Mientras él me platicaba, poquito a poco el piso donde yo estaba parado se empezó a mecer de un lado a otro. 30 Y me dijo: “Vine a enseñarte estas cosas §esta noche. 31 Así que, si te pones a orar otra vez y ayunas otros siete días, te *voy a contar cosas todavía más grandes que estas. 32 Porque el Altísimo sí escuchó tu voz. El Poderoso ya vio lo derecho que eres. Y también se ha dado cuenta de lo limpio que te has mantenido desde que estabas muchacho. 33 Por eso me mandó a enseñarte todo esto, y a decirte: ‘¡Ten fe, y no te asustes! 34 No te aceleres pensando cosas a lo tonto sobre los tiempos de antes, para que no andes a las carreras en los últimos tiempos’ ”.
35 Después de esto, volví a llorar y me la pasé en ayunas siete días igual que antes, para completar las tres semanas que me encargó. 36 A la octava noche, otra vez me entró una angustia tremenda, y empecé a hablar delante del Altísimo. 37 Traía el espíritu muy alborotado y el alma hecha un nudo. 38 Le dije: “Oh Señor, la verdad es que al principio de la creación, el mero primer día, tú hablaste y dijiste esto: ‘Que se hagan el cielo y la tierra’, y con tu pura palabra la obra quedó perfecta. 39 En ese entonces tu espíritu andaba flotando por ahí, y estaba todo oscuro y en silencio por todos lados. Todavía no se escuchaba la voz de ningún humano. 40 Luego diste la orden de que saliera un rayo de luz de donde tienes tus tesoros, para que se empezaran a ver las cosas que hacías.
41 “Al segundo día, también hiciste el espíritu del firmamento y le mandaste que dividiera y separara las aguas, para que unas se fueran para arriba y las otras se quedaran abajo.
42 “Al tercer día, ordenaste que el agua se juntara en una séptima parte de la tierra. Secaste seis partes y las dejaste guardadas, para que algunas de estas tierras se pudieran sembrar y cultivar para servirte a ti. 43 Porque en cuanto salió la orden de tu boca, el trabajo ya estaba hecho. 44 Y de volada empezaron a crecer frutas grandísimas que no se podían ni contar, de sabores buenísimos, y flores con unos colores únicos, oliendo a un perfume riquísimo. Todo esto se hizo el tercer día.
45 “Para el cuarto día, diste la orden de que el sol brillara, que la luna diera su luz, y que las estrellas se acomodaran en su lugar; 46 y les encargaste que estuvieran al servicio del ser humano que ibas a hacer después.
47 “Al quinto día, le hablaste a la séptima parte del mundo, donde andaba el agua amontonada, y le dijiste que sacara animales vivos, pájaros y pescados; y así pasó. 48 Y resulta que el agua, que no hablaba ni tenía vida, sacó animales vivos nomás porque tú se lo pediste, para que así las naciones pudieran alabar las maravillas que tú haces.
49 “De ahí separaste a dos animales gigantes. A uno le pusiste Behemot, y al otro le pusiste Leviatán. 50 Los pusiste en lugares diferentes, porque la séptima parte, o sea el agua, no daba abasto para tenerlos a los dos juntos. 51 Al Behemot le diste una parte que se había secado el tercer día, para que se quedara a vivir ahí; es un lugar que tiene mil cerros. 52 Pero al Leviatán le dejaste la séptima parte, que es la pura agua. Los tienes guardados para dárselos de comer a quien tú quieras, y cuando se te dé la gana.
53 “Pero al sexto día, le diste la orden a la tierra de que te entregara vacas, animales salvajes y bichos que se arrastran. 54 Y para mandar sobre todos ellos, pusiste a Adán como jefe de todas las cosas que hiciste. Y de él venimos todos nosotros, el pueblo que tú escogiste.
55 “Te platico todo esto, Señor, porque tú dijiste que habías hecho este mundo pensando en nosotros. 56 Pero hablando de las otras naciones, que también vienen de Adán, dijiste que no valían para nada, que eran como un escupitajo. Dijiste que por más que fueran un gentío, no eran más que una gota de agua cayendo de un balde. 57 Y fíjate nomás, Señor, que ahora estas naciones, que supuestamente no valen nada, nos andan gobernando y nos están tragando vivos. 58 Y nosotros que somos tu pueblo, a los que tú mismo les dijiste tu hijo mayor, tus hijos únicos, tus consentidos, estamos tirados a merced de ellos. 59 Entonces, si se supone que el mundo se hizo para nosotros, ¿por qué no somos dueños del mundo que nos toca de herencia? ¿Hasta cuándo va a durar esto?”
* 6:4 Así dice el siriaco. 6:10 Así dice el siriaco. El latín está incompleto. 6:29 Según las traducciones de oriente. El latín está confuso. § 6:30 Así dice el siriaco. El latín está confuso. * 6:31 El latín dice te voy a decir de día. 6:39 El latín le agrega de parte tuya. 6:55 Así dice el siriaco. El latín dice el primer mundo.