7
1 Apenas acabé de soltar todo esto, cuando el ángel que me había visitado las noches anteriores volvió a aparecerse.
2 Y me dijo: “Levántate, Esdras, y pon mucha atención a lo que te vengo a decir”.
3 Yo le dije: “A ver, dime, mi Señor”.
Y me contestó: “Haz de cuenta que hay un mar acomodado en un lugar muy abierto, para que esté ancho y grandote,
4 pero la entrada para llegar a él es por un pasadizo tan angostito que parece un río.
5 Si alguien tiene ganas de ir a ver ese mar o de hacerse dueño de él, si no pasa por la entrada angostita, ¿cómo crees que va a llegar a lo ancho?
6 Ahí te va otro ejemplo: Imagínate una ciudad construida en medio del llano, llenita de cosas buenas y lujos,
7 pero la entrada es bien angostita, y está en un voladero donde está fácil resbalarse; del lado derecho hay lumbre, y del lado izquierdo hay un agua muy honda.
8 Y nomás hay un solo caminito en medio de los dos peligros, entre la lumbre y el agua, y está tan angosto que nomás cabe una sola persona a la vez.
9 Ahora, si a alguien le dejan esa ciudad de herencia, y el heredero no se la rifa para cruzar por el peligro que tiene enfrente, ¿pues cómo va a agarrar su herencia?”
10 Yo le contesté: “Pues sí, Señor, tiene lógica”.
Entonces me dijo: “Pues de ese mismo tamaño es lo que le toca a Israel.
11 Yo hice este mundo pensando en ellos. Pero todo lo que pasa ahorita, yo ya lo había decidido desde que Adán rompió mis reglas.
12 Y desde ahí, los caminos de este mundo se volvieron angostos, tristes y bien pesados. Son cortitos, están llenos de cosas malas, de puros peligros y cuestan mucho sudor.
13 En cambio, las entradas al mundo grande son anchas, seguras, y dan unos frutos que duran para siempre.
14 Así que, si los que andan vivos ahorita no le entran a los golpes de estas cosas pesadas y vacías de aquí, jamás les va a tocar agarrar lo que les tienen guardado allá.
15 Así que no te mortifiques tanto, al cabo que tú eres de carne y hueso y te vas a morir. ¿Para qué te angustias, si no eres eterno?
16 Mejor ponte a pensar en lo que viene después, en vez de andarle dando vueltas a lo que pasa ahorita”.
17 Entonces le contesté y le dije: “Señor Soberano, fíjate nomás, en tu ley tú dejaste bien claro que la gente buena iba a heredar todas estas cosas, y que los malos iban a terminar perdiendo.
18 O sea que a los buenos les va a tocar sufrirle en las cosas pesadas, con la esperanza de que después vengan las cosas suaves; pero los que se han portado mal, ya sufrieron lo pesado y de todas formas se van a quedar con las ganas de ver las cosas suaves”.
19 Él me contestó: “Tú no eres juez para andar corrigiendo a Dios, ni tienes más cabeza que el Altísimo.
20 ¡Que se mueran muchos de los que andan ahorita aquí, antes de dejar que pisoteen la ley de Dios que ya les enseñaron!
21 Porque Dios les dejó bien claro a los que vinieron a este mundo, desde que llegaron, qué tenían que hacer para vivir, y qué tenían que cumplir para no salir castigados.
22 Pero les valió y no le hicieron caso; se pusieron a hablar mal de él y se hicieron puras chaquetas mentales a lo tonto.
23 Armaron unos planes malísimos, y todavía tuvieron el descaro de decir que el Altísimo ni existe, y no quisieron saber nada de sus caminos.
24 Echaron su ley a la basura y le dieron la espalda a sus tratos. No le fueron fieles a sus reglas, y no hicieron las cosas que él les encargó.
25 Así que, Esdras, para los que andan vacíos, puras cosas vacías; y para los que andan llenos, puras cosas llenas.
26 Porque pon atención, ya va a llegar el tiempo, y va a pasar cuando se cumplan esas señales de las que te platiqué hace rato, que se va a aparecer la novia, o sea la ciudad bajando del cielo, y por fin van a ver a la que ahorita anda escondida de la tierra.
27 Y el que se logre salvar de todas las maldades que ya te platiqué, le va a tocar ver mis maravillas.
28 Porque mi hijo Jesús se va a dejar ver junto con los que andan con él, y a los que queden vivos les va a tocar una fiesta de cuatrocientos años.
29 Pasando esos años, mi hijo, el Cristo, se va a morir, junto con toda persona que tenga aliento de vida.
30 Y entonces el mundo se va a quedar otra vez calladito por siete días, en puro silencio, igualito que cuando apenas empezaba todo, y no va a quedar ni un solo humano vivo.
31 A los siete días, el mundo que ahorita está dormido se va a despertar, y todo lo que se echa a perder se va a morir.
32 La tierra va a regresar a todos los que estaban dormidos abajo de ella, el polvo va a soltar a los que descansaban calladitos ahí, y los cuartos secretos van a soltar a las almas que les encargaron cuidar.
33 Y el Altísimo se va a sentar en su trono para juzgar; se va a acabar la lástima, y se le va a agotar la paciencia.
34 Lo único que va a quedar es la hora de dar cuentas. La verdad se va a quedar plantada. La fe va a agarrar fuerza.
35 Y luego viene la paga. Los premios van a estar a la vista. Las cosas buenas se van a despertar, y a las cosas malas se les va a ir el sueño.
36 Se va a dejar ver el pozo del castigo, y ahí cerquita va a estar el lugar para descansar. Se va a enseñar el horno del infierno, y ahí pegadito el paraíso lleno de cosas ricas.
37 Entonces el Altísimo les va a decir a las naciones que levantó de entre los muertos: ‘Échenle un ojo y dense cuenta a quién le dieron la espalda, a quién no le sirvieron, y de quién echaron a la basura sus mandamientos.
38 Volteen para este lado y luego para el otro. Aquí de este lado están los gustos y el descanso, y de aquel lado está la lumbre y los tormentos’. Así merito les va a hablar a todos en el día del juicio final.
39 Ese día no va a haber ni sol, ni luna, ni estrellas,
40 no va a haber ni nubes, ni truenos, ni relámpagos, no va a haber ni aire, ni agua, ni cielo, ni oscuridad, ni atardecer, ni mañanita,
41 ni tiempo de calor, ni primavera, ni bochorno, ni tiempo de frío, ni heladas, ni heladez, ni granizo, ni lluvias, ni sereno,
42 no va a haber mediodía, ni noche, ni amanecer, no va a haber ni resplandor, ni brillo, ni luz, pura belleza de la gloria del Altísimo, que les va a alumbrar para que todos vean lo que tienen enfrente.
43 Esto se va a alargar como si fueran siete años juntos.
44 Así está planeado mi juicio y así mero se va a hacer; pero de esto nomás te estoy pasando el dato a ti”.
45 Le contesté: “Yo dije desde entonces, oh Señor, y lo vuelvo a decir: ¡Qué afortunados son los que andan vivos y te hacen caso!
46 ¿Pero qué va a pasar con esos por los que te pedí? Porque dime tú, de todos los que andan vivos, ¿quién no ha pecado? De todos los humanos que hay, ¿quién no ha roto tus reglas?
47 Ya me cayó el veinte de que el mundo que viene nomás les va a dar gusto a unos cuantos, pero a la gran mayoría les va a tocar puro sufrir.
48 Porque a nosotros nos brotó un corazón malo, que nos desvió de tus mandamientos y nos metió en la pudrición y en los caminos de la muerte. Nos enseñó la ruta para perdernos y nos alejó muchísimo de la vida; y te digo una cosa, no le pasó nomás a dos o tres, sino a casi todos los que andan en este mundo”.
49 Me contestó: “Pon atención y te voy a explicar; te voy a dar otra lección.
50 Por eso mismo, el Altísimo no hizo un solo mundo, sino dos.
51 Porque como me andas diciendo que no hay muchos buenos, que son contados, y que los malos salen hasta por debajo de las piedras, ahí te va la explicación.
52 Si tienes unas cuantas piedras finas y carísimas, ¿a poco las vas a revolver con pedazos de plomo y lodo?”
53 Le dije: “No, Señor, ¿cómo crees que voy a hacer eso?”
54 Y me contestó: “Y no nomás eso. Pregúntale a la tierra y ella te va a platicar; hazle caso a ella y te va a sacar de dudas.
55 Dile: ‘Tú nos das oro, plata y bronce, y también fierro, plomo y lodo;
56 pero sacas más plata que oro, más bronce que plata, más fierro que bronce, más plomo que fierro, y mucho más lodo que plomo’.
57 Entonces sácale la cuenta: ¿cuáles cosas son las más finas y las más peleadas, las que hay por montón o las que casi no se hallan?”
58 Le contesté: “Oh Señor Soberano, las cosas que hay por montones valen bien poquito, y las cosas más raras valen una fortuna”.
59 Me respondió: “Pues pésale bien en tu cabeza lo que acabas de decir. Porque el que se halla algo bien difícil de encontrar se pone más contento que el que tiene cosas que se hallan dondequiera.
60 Pues igualito está el asunto del juicio que les prometí; a mí me va a dar un gusto tremendo quedarme con los poquitos que se van a salvar, porque esos son los que hicieron que mi gloria brillara ahorita, y gracias a ellos mi nombre es respetado.
61 Y no me voy a poner a llorar por el montón de gente que se pierda; porque esa gente ahorita son como la neblina, se han vuelto puro humo y llamarada; prenden bien fuerte, echan mucha lumbre, y luego se apagan”.
62 Yo le contesté: “¡Ay tierra! ¿Para qué echaste a perder todo, si resulta que nuestra mente está hecha de la misma tierra que todo lo demás que fue creado?
63 Nos hubiera ido mucho mejor si esa tierra nunca hubiera nacido, así no se hubiera hecho la mente de ese material.
64 Pero como la mente va creciendo junto con nosotros, ahora nos toca sufrir, porque nos vamos a morir y para colmo estamos bien conscientes de eso.
65 Mejor que se pongan a llorar los humanos, y que se alegren los animales del campo. Que le lloren todos los que nacen, pero que brinquen de gusto los de cuatro patas y el ganado.
66 A fin de cuentas, a ellos les va mejor que a nosotros; a ellos no les toca ir a un juicio, no saben nada de castigos, ni de si se van a salvar cuando se mueran.
67 ¿Y a nosotros de qué nos sirve que nos mantengan con vida, si al rato nos van a atormentar?
68 Porque todos los que nacemos venimos bien manchados de pecado, andamos hasta el cuello de maldades y arrastrando un montón de faltas.
69 La verdad, si no nos tocara ir a juicio cuando nos muramos, chance y nos hubiera ido mejor”.
70 Me contestó: “Cuando el Altísimo armó el mundo, a Adán, y a todos sus descendientes, lo primerito que preparó fue el día del juicio y todo lo que se iba a ocupar para ese día.
71 Y si pones atención a lo que tú mismo acabas de decir, que la mente va creciendo con ustedes, ahí está la clave.
72 A los que viven en la tierra les va a tocar castigo por esto: porque aunque tenían la cabeza para pensar, anduvieron haciendo cosas malas, y aunque se les dieron las reglas, no hicieron caso, y cuando se les entregó la ley, la agarraron de relajo y le jugaron chueco.
73 Entonces, ¿con qué cara van a llegar el día del juicio, y qué excusas van a inventar cuando llegue el final de los tiempos?
74 Fíjate nomás todo el tiempo que el Altísimo le ha tenido paciencia a los que viven en este mundo, y no porque se lo merezcan, sino por los tiempos que él mismo ya tenía calculados”.
75 Le contesté: “Señor, si de verdad te caigo bien, enséñale también a tu servidor esta duda que traigo: cuando nos muramos, ¿en el momento en que entregamos nuestra alma nos van a tener descansando hasta que lleguen los tiempos en que vuelvas a hacer todo nuevo, o de plano nos van a meter a la tortura en ese mismo ratito?”
76 Y me contestó: “Te voy a explicar eso también; pero ni te juntes con la bola de burlones, ni te vayas a contar entre los que van a ser castigados.
77 Porque tú ya tienes un tesoro de cosas buenas que el Altísimo te tiene guardado, aunque no te lo va a enseñar hasta que se acabe el mundo.
78 En cuanto a la muerte, la cosa está así: Cuando el Altísimo da la orden de que alguien se muera, en lo que el espíritu sale del cuerpo para regresarse al que se lo dio, lo primerito que hace es caer de rodillas adorando la gloria del Altísimo.
79 Y si resulta que es uno de los burlones, de los que le valieron gorro los caminos del Altísimo, de los que mandaron por un tubo su ley y andaban odiando a los que respetan a Dios,
80 esos espíritus no van a entrar a ningún cuarto a descansar; al contrario, desde ese ratito se van a quedar dando vueltas sufriendo unos castigos terribles, siempre tristes y sufriendo por siete razones:
81 La primera, porque les valió la ley del Altísimo.
82 La segunda, porque a estas alturas ya no hay forma de echarse para atrás y arrepentirse de corazón para salvarse.
83 La tercera, porque les va a tocar ver el premio que le guardaron a los que sí confiaron en las promesas del Altísimo.
84 La cuarta, porque se van a poner a pensar en la tortura que les tienen guardada para los últimos días.
85 La quinta, porque van a ver cómo los cuartos de los demás están vigilados por ángeles, todo bien tranquilo y en paz.
86 La sexta, porque se van a dar cuenta de cómo algunos de ellos van a pasar luego luego a la tortura.
87 Y la séptima, que es la más pesada de todas las que te dije, porque se los va a comer la vergüenza, se van a hacer chiquitos de la pura pena y se van a secar del puro miedo al estar viendo frente a frente la gloria del Altísimo, al mismo que ofendieron cuando estaban vivos, y el que los va a sentenciar cuando se acabe el mundo.
88 “Ahora te va el orden de cómo les va a ir a los que sí anduvieron por los caminos del Altísimo, cuando se separen de su cuerpo mortal.
89 Mientras estuvieron vivos adentro de ese cuerpo, le echaron muchas ganas para servir al Altísimo, y se la rifaron a cada rato jugándose el pellejo para poder cumplir al pie de la letra la ley del que hizo las leyes.
90 Así que la lección para ellos es esta:
91 Primero que nada, se van a llenar de alegría al ver la gloria de aquel que los está recibiendo, y van a disfrutar de un descanso que se divide en siete pasos.
92 El primero, porque se partieron el lomo peleando contra las malas mañas con las que nacieron todos, para no dejarse llevar al barranco de la muerte.
93 El segundo, porque les va a tocar ver cómo las almas de los malvados andan perdidas dando de vueltas y el castigo que les espera.
94 El tercero, van a ver cómo el mismísimo que los hizo habla maravillas de ellos, diciendo que mientras estuvieron vivos cuidaron muy bien la ley que les encargó.
95 El cuarto, se van a dar cuenta del descanso que están disfrutando, ya metidos en sus cuartos con mucha paz, cuidados por ángeles, y la gloria que les tiene apartada para los últimos días.
96 El quinto, van a saltar de alegría porque ya se libraron de lo que se echa a perder, y porque van a heredar lo que viene después. Aparte de que van a ver los sufrimientos y problemas de los que se salvaron, y el espacio tan grande que van a recibir para disfrutar bien contentos para siempre.
97 El sexto, cuando les toque ver cómo su cara va a brillar más fuerte que el sol, y cómo se van a poner parecidos a la luz de las estrellas, para no echarse a perder nunca más.
98 Y el séptimo, que es el más fregon de todos los que te platiqué, porque van a brincar de felicidad con mucha seguridad, sin tener de qué avergonzarse y con mucha confianza, sin miedo de nada; porque andan urgidos de verle la cara a aquel a quien le sirvieron toda su vida, y del que ahora les va a tocar recibir su premio allá en la gloria.
99 Y este es el orden que les toca a las almas de la gente buena, como se les anda avisando desde ahorita. Lo otro que te dije son los castigos que les va a tocar pasar a los que se hicieron los sordos”.
100 Yo le contesté: “¿A poco a las almas sí les van a dar chance, ya que salgan del cuerpo, para que alcancen a ver todo eso que me andas platicando?”
101 Me dijo: “Van a andar sueltos nomás siete días; en esos siete días van a poder ver todo lo que te acabo de contar, y ya después los van a meter a todos en sus cuartos”.
102 Yo le pregunté: “Si de verdad no te caigo mal, sácame también de esta duda a mí, que soy tu servidor: el mero día del juicio final, ¿los que se portaron bien van a poder abogar por los malvados y rogarle al Altísimo por ellos?
103 ¿Por ejemplo, que los papás pidan por sus hijos, o los chamacos por sus papás, o entre los mismos parientes, o los amigos defendiendo a sus mejores amigos?”
104 Él me contestó: “Como me caes bien, te voy a contestar esa también. El día del juicio es un día donde se toman decisiones firmes, y a todos les deja muy claro lo que es la verdad. Fíjate cómo están las cosas ahorita: un papá no manda al hijo, ni un hijo manda al papá, ni un patrón manda al trabajador, ni un amigo le dice a su mejor amigo que vaya a pensar, a dormir, a comer o a curarse en lugar de él.
105 Pues allá va a ser igualito, nadie va a rezar por otro en ese día, ni se va a poder echar a la espalda las culpas de alguien más. Porque ese día, a cada quien le va a tocar cargar con su propio costal, ya sea que traiga cosas buenas o cosas malas”.
106 Le contesté: “¿Pues entonces cómo le hacemos con esto? Ya ves que al principio Abraham anduvo rogando por los de Sodoma; y luego Moisés le rogó por los antepasados que andaban pecando en el desierto;
107 y después de él, Josué también le rogó por Israel en la época de Acán.
108 Luego Samuel pidió por la gente en los tiempos de Saúl; David oró por la enfermedad aquella, y Salomón rogó por los que fueran a rezar al santuario.
109 Hasta Elías oró por los que andaban esperando que les lloviera, y pidió por un muertito para que reviviera.
110 También Ezequías rogó por el pueblo en los tiempos de Senaquerib, y ha habido muchos otros que anduvieron rogando por mucha gente.
111 Así que, si ahorita que las cosas andan tan podridas y que los pecados andan desatados, todavía los buenos han podido orar por los malos, ¿por qué no va a poder ser igual en ese entonces?”
112 Me contestó: “Mira, este mundo en el que andamos no es el definitivo. Aquí no hay pura gloria perfecta. Por eso a los que andaban más fuertes se les daba chance de orar por los que andaban débiles.
113 Pero el día del juicio va a ser el fin de esta época en la que vivimos, y ahí va a empezar la vida que dura para siempre, donde ya no va a haber nada echado a perder.
114 Todo el desorden se va a acabar, las faltas de fe van a ser cortadas de tajo, y lo que es derecho va a crecer, y la verdad va a florecer como nunca.
115 Ya estando ahí, nadie le va a poder tener lástima al que salga condenado en el juicio, y nadie le va a poder hacer daño al que salga ganando”.
116 Entonces le contesté: “Mi última palabra es esta, la que dije desde el principio: Le hubiera ido mucho mejor a la tierra si no hubiera sacado a Adán; o ya de perdida, ya que lo sacó, que no le hubiera dado chance de andar pecando.
117 ¿Porque qué chiste tiene que los que andan viviendo ahorita se la pasen sufriendo con puros problemas, si de pilón, al morirse, los van a estar esperando para castigarlos?
118 ¡Ay, Adán! ¿En qué nos fuiste a meter? Aunque tú fuiste el que pecó, el golpe no te cayó nomás a ti, nos arrastró a todos los que venimos detrás de ti.
119 ¿De qué nos sirve que nos prometan una vida eterna, si nos la pasamos haciendo puras cosas que nos llevan directito al panteón?
120 ¿O que nos den la esperanza de algo para siempre, si nosotros ya la regamos de la peor manera?
121 ¿O para qué nos guardan cuartos llenos de salud y seguridad, si nos la pasamos viviendo de lo peor?
122 Nos dicen que la gloria del Altísimo va a defender a los que anduvieron derechos, pero nosotros nos fuimos por los caminos más chuecos que se podían encontrar.
123 Nos andan presumiendo que va a aparecer un paraíso con frutos que nunca se echan a perder, donde sobra de todo y hay medicinas para todo, pero nosotros ni de chiste vamos a entrar,
124 porque nos la pasamos en puros malos pasos.
125 Nos dicen que las caras de los que se supieron controlar van a brillar más que las estrellas, pero a nosotros la cara se nos va a ver más negra que la noche oscura.
126 Porque la verdad, cuando andábamos vivos y echando a perder las cosas, nunca nos pusimos a pensar en la cuenta que nos iban a pasar después de muertos”.
127 Y él me contestó: “Pues de eso se trata la bronca con la que van a tener que pelear todos los humanos que nacen en este mundo:
128 si salen perdiendo, les va a tocar sufrir todo eso que tú mismo dijiste, pero si salen ganando, se van a llevar todo el premio del que yo te hablé.
129 Así mero se lo platicó Moisés a la raza cuando todavía estaba vivo, diciéndoles: ‘¡Escojan la vida, para que no se mueran!’
130 Pero les valió gorro; ni a él le creyeron, ni a los profetas que llegaron después, y la verdad es que a mí tampoco me creyeron cuando hablé con ellos.
131 Por eso, la tristeza que va a dar verlos perderse no se va a comparar en nada con la fiestota que se va a armar por todos los que ya la tienen ganada”.
132 Le contesté: “Ya sé, Señor, que al Altísimo le dicen el ‘muy compasivo’, porque le tiene lástima a los que todavía ni nacen y ni han llegado a este mundo;
133 y es bien buena gente, porque se compadece de los que se enderezan y se regresan a sus leyes;
134 y le dicen ‘muy paciente’, porque les tiene mucha paciencia a los pecadores, al fin y al cabo son creación suya;
135 y es bien generoso, porque siempre tiene ganas de dar más en lugar de andar quitando;
136 y es misericordioso con ganas, porque cada vez reparte más y más su bondad entre los que están vivos ahorita, los que ya se fueron, y hasta los que faltan por venir...
137 porque si no fuera así de buena gente, este mundo ya ni existiría con los que viven en él.
138 También le dicen ‘el que perdona’, porque si de pura buena onda no anduviera perdonando y quitándoles la carga a los que hacen cosas malas, de toda la humanidad no quedaría viva ni una pizquita de la gente;
139 y es el ‘juez’, porque si no perdonara a los que él mismo creó con sus palabras, y no agarrara un borrador para limpiar ese montonal de pecados,
140 a lo mejor no quedarían más que unos cuantos de entre toda esa bola inmensa de gente”.